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Misteriosos ataques en Noruega

Al menos 17 personas murieron ayer en el país nórdico. Pese a que un grupo jihadista se atribuyó inicialmente el atentado, la policía local asegura que es obra de "grupos locales antisistema".

Al menos una explosión en el centro administrativo de Oslo, Noruega, y un tiroteo en el campo de verano de las juventudes laboristas, en la cercana isla de Utoya, sacudieron ayer la tranquilidad de los noruegos, en un ataque sin precedentes en la reciente historia de este país.

La explosión se sintió a las 3:30 de la tarde hora local, en las inmediaciones de las oficinas del gobierno noruego. Buena parte de las ventanas y la fachada del edificio de 16 pisos, donde se encuentra la oficina del primer ministro, Jens Stoltenberg, quedaron destruidas tras el ataque. Al cierre de esta edición la Policía aún intentaba identificar si fueron una o dos bombas y si al menos una de ellas estaba escondida en un carro. Los primeros partes oficiales aseguran que siete personas perdieron la vida.

Dos horas después, en la isla de Utoya, en el norte del país, un noruego alto y rubio, disfrazado de policía, se acercó al lugar donde se celebraba un campo de verano para 700 jóvenes militantes del Partido Laborista (partido del actual gobierno) y abrió fuego contra los asistentes. Según testigos de la matanza, registrados por el diario británico The Guardian, muchas personas buscaron huir de las balas del atacante lanzándose al mar, donde fueron alcanzados por las balas. Aunque las autoridades aseguran que la cifra de muertos ascendía a las diez personas, algunos testigos hablaban de que al menos 20 o 30 fueron asesinadas.

El atacante de la isla de Utoya fue aprehendido por la Policía. Una vez interrogado, las autoridades aseguraron que ambos atentados están vinculados y, contrario a las primeras hipótesis que los relacionaban con células extremistas musulmanas en Europa, aseguraron que los ataques fueron orquestados por “grupos locales antisistema”.

Inicialmente, a las pocas horas del atentado, Will McCants, analista del think tank CNA, citado por The New York Times, alertó que la organización Ansar al-Jihad al-Alami se había atribuido la autoría de los atentados. Sin embargo, el mismo McCants, en su blog, aseguró momentos más tarde que el mismo grupo se había retractado. “Abu Suleiman se ha echado para atrás y ahora dice que Ansar no tiene nada que ver en la operación y que lo que él dijo no era una declaración oficial. También aseguró que quienes lo han hecho son probablemente conocidos por todos”, escribió McCants.

En mayo, el Observatorio de Oriente Medio, con sede en Montreal, publicó un comunicado emitido, presuntamente, por la misma organización, en el que su supuesto líder, Abu Suleiman al-Naser, invitaba a todos los musulmanes a “prepararse” para la jihad en contra de la alianza “de cruzados y sionistas”. En aquel comunicado, Al-Naser les pedía a los musulmanes alejarse de embajadas, instituciones y todo sitio de interés norteamericano y europeo.

Otra hipótesis que se barajaba en la tarde del viernes apunta a que el ataque hubiera sido una retaliación por el arresto del kurdo iraquí Mullah Krekar, líder fundador de la organización terrorista Ansar al-Islam, que en 2007 fue declarado por una Corte noruega como “peligro para la seguridad nacional”.

El Gobierno colombiano, la Unión Europea y numerosos Estados condenaron los atentados.

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