Nadie sabe cuánta selva amazónica ha sido destruida

La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) anunció un convenio firmado por los países de América Latina que comparten este ecosistema para estudiar el impacto de la deforestación en la región.

"La Amazonia ocupa el 6% de la superficie del planeta (7,4 millones de kilómetros cuadrados), abarca más de la mitad del bosque húmedo tropical, representa el 15% del proceso global de fotosíntesis y el 20% de las reservas de agua dulce del mundo". Esta fue la presentación que hizo el martes la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), al informar sobre un convenio firmado por los países de América Latina que comparten este ecosistema —entre ellos Colombia, Bolivia, Brasil, Perú y Venezuela— para estudiar el alcance real de la deforestación en la región.

No hay un consenso sobre la dimensión de esta problemática. La revista América Economía aseguró hace unas semanas en un reportaje que, según denuncian organizaciones ecologistas, el nivel de destrucción de la masa forestal es del 8% anual (unos 592.000 kilómetros cuadrados). En Colombia el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi —que será el encargado de coordinar los datos de este país junto al Ministerio de Ambiente— calcula que entre 2002 y 2007 se deforestaron 7.683 kilómetros cuadrados de la selva amazónica, de un total de 483.164 kilómetros. También se conocieron hace unos días las cifras de Brasil, que es el mayor destructor. Allí cerca de 6.000 kilómetros cuadrados están siendo talados cada año.

“Actualmente la forma de medición de la deforestación es distinta en cada país, pero hay un consenso entre las causas: presión sobre el uso de la tierra, y la expansión de la ganadería, la agricultura y la minería ilegal”, aseguró el director ejecutivo del OTCA, el boliviano Mauricio Dorfler, durante el lanzamiento del Taller para los Países Amazónicos sobre la Estrategia Regional de la Biodiversidad, que se celebra en Quito.

En Colombia —explica Luz Marina Mantilla, directora general del Sinchi— los cultivos ilícitos  y la ganadería extensiva  son los principales enemigos de la Amazonia. “Para nosotros el centro del problema es la estrellada de las políticas públicas: mientras uno piensa una cosa el otro dice otra”, dice Mantilla y asegura además que este proyecto permitirá llegar a un consenso entre todos los países, lo que parecía imposible hasta ahora teniendo en cuenta que algunas naciones, como Ecuador y Perú, no manejan cifras oficiales sobre la problemática.

Los estudios, que comienzan en agosto y durarán cuatro años, se detendrán también en los recursos hídricos de la selva amazónica. Finalmente —dice Mantilla—, los problemas del agua son una consecuencia directa de la deforestación. La inversión de todo el proyecto suma US$11,8 millones.

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