Niña Pastori lanza el disco 'La orilla de mi pelo'

La española, cuyo verdadero nombre es María Rosa García, fue discípula de Camarón de la Isla y ya tiene ocho álbumes en el mercado.

Tenía la barriga llena y el corazón contento. Niña Pastori esperaba su primer hijo y, al mismo tiempo, entraba al estudio de grabación a parir su séptimo disco. Ya tenía el nombre para ambos: María y Esperando verte, y sabía que esos dos hechos marcarían su paso por esta tierra. Al vivir una experiencia nueva y con la sensibilidad multiplicada y bendecida se arriesgó a transmitir su arte y fue recompensada porque con ese álbum, producido y publicado en 2008, obtuvo un Premio Grammy Latino.

“Ahí me di cuenta de que hasta lo que uno come sabe distinto cuando espera un hijo. Fue un momento hermoso porque estuve rodeada por toda mi familia y la gente me trataba con más delicadeza y hasta con más amor. Uno ahí, literalmente, tiene la panza llena y cuesta coger el aire, pero los sentimientos están en la piel”, comenta Niña Pastori, quien comenzó a cantar a los 12 años y tuvo el apoyo incondicional de José Monge Cruz, el gran Camarón de la Isla.

De él, Pastori, cuyo verdadero nombre es María Rosa García, aprendió que con el flamenco los artistas podían aproximarse a la perfección. Y esa ha sido su apuesta desde el principio, aunque a veces siente que se aleja de lo óptimo pero se acerca a lo que quiere comunicar.

“Ahora canto diferente. No sé si canto mejor o peor, pero es distinto. Hay canciones que uno va abandonando porque salen nuevos trabajos y se van quedando en el olvido. El público es el que manda y si no te las piden, pues las vas dejando a un lado. Para incluir todas mis canciones necesitaría hacer un concierto de ocho horas”, dice la española, para quien el duende flamenco lo tienen aquellos artistas que son especiales y a los que ella es sensible mucho antes de que abran la boca.

Con su duende personal lanzó su primer registro, Entre dos puerto, también elaboró su No hay quinto malo, sus Joyas prestadas (un trabajo con versiones de temas compuestos por otros artistas), y con ese mismo respaldo presenta ahora La orilla de mi pelo, su octavo disco pensado para el público que le gusta la bulería, el palo flamenco en el que Niña Pastori se siente más cómoda, pues le permite exhibir la alegría pero también el carácter dramático del estilo gaditano.

“Este disco lo fui elaborando poco a poco. Fui recopilando canciones, de hecho había algunas que quería incluir hace años, como Para qué o Cuando te beso y yo las tenía desde el álbum Joyas prestadas”, afirma la cantaora, quien considera que con menos instrumentos y en teatros pequeños se siente más cercana a lo genuino porque logra que el público se conecte mejor con su voz.

“Nosotros los flamencos somos muy espontáneos y nos dejamos llevar por el día y por lo que nos apetece”, concluye Niña Pastori, la artista que a pesar de tener la barriga llena tuvo el aire suficiente para grabar un disco.