No hace respetar la casa

Once Caldas afrontó una dura derrota ayer, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores, ante Cruzeiro de Brasil, equipo que lo derrotó por 2 a 1 en el estadio Palogrande de Manizales.

Tras una clasificación casi milagrosa, el cuadro blanco enfrentaba a uno de los favoritos para ganar el torneo continental.

El planteamiento no podía ser distinto al de atacar, hacer respetar la casa (en la que perdió un juego y empató dos en la fase grupos) e ir con un buen resultado a Belo Horizonte, el próximo 4 de mayo. El trámite final fue otro, en todo caso: a los 27 minutos del segundo tiempo, tras un desborde, un frentazo de Wallyson empezó a sentenciar el encuentro. Acto seguido, a los 38, con el gol de José María Ortigoza, el pronóstico parecía extenderse a la serie entera.

Dos goles y un Caldas impotente, que apenas descontó por intermedio del lateral izquierdo Luis Núñez, a los 43, para ir a la vuelta con alguna esperanza.