"No me considero imprescindible"

Las palabras del presidente Hugo Chávez sobre la posibilidad de someterse a quimioterapia volvieron a generar incertidumbre en el país.

Casi un mes después, el gobierno venezolano puso fin a un motín en la cárcel venezolana de El Rodeo II, donde cerca de 1.000 reclusos estuvieron atrincherados y 30 personas murieron en enfrentamientos. “Felizmente hemos resuelto la crisis de manera pacífica. Tenemos control de las instalaciones de El Rodeo”, aseguró el ministro del Interior, Tarek El Aissami, en su cuenta de Twitter. La solución de esta crisis no resuelve, sin embargo, los graves problemas que enfrenta el sistema penitenciario de Venezuela por hacinamiento y violencia. Según cifras oficiales, los penales del país albergan a cerca de 50.000 internos, cuando sólo tienen capacidad para 14.000.

La toma de El Rodeo fue una de las crisis que quedó a la deriva por cuenta de la ausencia del presidente Chávez, quien no pudo solucionarla desde La Habana, en donde estuvo casi un mes recuperándose de dos cirugías para extraer un tumor cancerígeno. En su cuenta de Twitter escribió: “Esta crisis nos impone una gran autocrítica”. El mandatario siempre se negó a delegar sus poderes presidenciales mientras estuvo enfermo, pero ayer, en un programa de televisión, aceptó que está aprendiendo a delegar. “Estoy dejando que mis ministros existan por sí mismos y trabajen de forma independiente. No me considero imprescindible. Aquí hay un proceso desatado y uno juega un rol”, explicó el jefe de Estado, quien aceptó que antes se encargaba de todo y eso lo estaba matando: “Andaba con tres teléfonos prendidos, veía algo por televisión y llamaba a un ministro (...). La gente me daba papelitos pidiéndome una casa (...). Era una angustia permanente que no me dejaba ni respirar”.

Según explicó Luis Calle, profesor venezolano, “su enfermedad puso en evidencia el excesivo personalismo que reina en el Ejecutivo, que se vio acéfalo y paralizado ante su inesperada enfermedad. Sus palabras pueden dar a entender que ya está pensando en un sucesor”.

Y es que, a pesar de su negativa a revelar detalles de su enfermedad, Chávez reconoció que podría necesitar quimioterapia. “Esta fase del tratamiento será un poco dura, pero este cuerpo es fuerte y vencerá las dificultades”, aseveró.

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