"No podemos bajar la guardia"

Según Andrés González, para sobrevivir al cambio climático es necesario implementar medidas a largo plazo, como nuevos embalses y mayor protección del área rural. Dragar el río Bogotá es una de las soluciones inmediatas.

En momentos en que el departamento vive una de las peores crisis de su historia por cuenta del invierno, con 60 mil personas damnificadas, 30 mil hectáreas inundadas y cuantiosas pérdidas que sólo en el sector agropecuario representan $300 mil millones, el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, insiste en la necesidad de implementar medidas estructurales que representen cambios a largo plazo.

En relación con las soluciones inmediatas, González se refirió a la operación ‘Diablo Rojo’, que se inició este domingo en Soacha, para dragar distintos puntos del río Bogotá que tienen alta sedimentación, y permitir así que el caudal se desplace a mayor velocidad (Ver gráfico).

¿Cuáles son las zonas más afectadas por las lluvias en el departamento?

El 95% del departamento está afectado. Hay 39 municipios con inundaciones, 30 con deslizamientos y 46 con las dos afectaciones.

¿Qué estrategias se van a implementar para contrarrestar los efectos de la ola invernal?

No se puede hablar de una única solución. Los jarillones son necesarios, pero tienen limitaciones. Se trata de medidas que resuelvan la situación a largo plazo.

¿Cuáles serían esas soluciones?

 Hay que hacer más embalses, no sólo para almacenar el agua en épocas de invierno y soltarla en épocas de sequía, sino además para generar energía. También hay que hacer una gran tarea de reforestación, tenemos un proyecto de recuperación de los páramos Guerrero, Sumapaz y Guatavita, que componen el Páramo de Martus. Además, es necesario hacer una revisión integral de la planeación de las ciudades. La responsabilidad no es de la Niña, sino de todos.

¿En qué consiste la ‘Operación Diablo Rojo’?

Se trata de dragar algunas zonas del río Bogotá, en las que hemos encontrado grandes concentraciones de sedimentación, para agilizar su recorrido.

¿En qué va la implementación del ‘Modelo Misisipi’?

Ya se han identificado cinco sitios, entre éstos el meandro del Say, para convertirlos en zonas de inundación y así evitar desbordamientos. Por ahora se están preparando con unos jarillones perimetrales para también acudir a éstos en una situación extrema.

¿Por qué no se adelantaron antes estas acciones?

Muchas se habrían podido hacer, otras se han hecho. En los proyectos de embalse ya llevamos dos años en estudios. Lo que es evidente es la necesidad de hacer una gran reingeniería y un replanteamiento integral que no da espera. Muchos creían que los efectos del cambio climático eran para nuestros hijos, pero hoy nos damos cuenta de que si no nos adaptamos a los desafíos, no vamos a sobrevivir.

La mayoría de acueductos colapsó ante las crecientes del río Bogotá, ¿se van a hacer intervenciones en las redes?

En el caso de los acueductos ya llevamos $10 mil millones en las solas reparaciones de urgencia. A través del Plan de Aguas hay una posibilidad financiera para invertir en nuevos acueductos que sean más resistentes ante el desafío ambiental.

¿Cómo ha sido el apoyo del Gobierno?

 Incondicional, hemos tenido una integración total con el presidente Santos y una de las reflexiones es que para salir de esta crisis se requiere una unidad nacional absoluta.

¿Es cierto que hay un déficit de maquinaria en el departamento?

La maquinaria no ha sido suficiente en ninguna parte del país, pero hemos dado una batalla importante. Estamos dando gasolina y repuestos a todos los alcaldes y ellos han sacado toda su maquinaria. En este momento hemos alquilado maquinaria por más de dos mil horas para atender todo el departamento.

¿De dónde están saliendo los recursos para la ola invernal?

 Contamos con recursos propios y de Colombia Humanitaria. También tenemos apoyo de las corporaciones regionales, del Ministerio del Interior, los municipios y el sector privado. Además, estamos aprobando una amnistía para que todos lo que deben al departamento se pongan al día con un descuento y estos recursos los destinaríamos a la ola invernal.

¿Hay alguna cooperación internacional?

Sí, gracias a la cooperación inglesa hemos instalado varias carpas para albergues.

¿Cómo les fue con la asesoría de los expertos que trabajaron en el huracán Katrina?

Ellos han visitado varias regiones, no sólo hemos conocido sus experiencias, sino que ellos también se han acercado a las nuestras, como la reparación del jarillón del río Bogotá en un tiempo récord de ocho días.

La Corporación Autónoma Regional ha recibido muchas críticas, ¿cómo evalúa su labor?

Todo el mundo está haciendo el mayor esfuerzo, hoy todos están trabajando sin descanso, cada quien está cumpliendo la tarea

¿Qué tan bien ha funcionado la red hospitalaria?

Bien, pero creo que uno de los grandes desafíos que vienen es ese. Si no se maneja bien el tema de saneamiento y desinfección, vamos a tener una crisis grave de salud pública.

La inundación en la Universidad de la Sabana se creía superada, ¿qué pasó entonces?

Hay que entender que hay millones de metros cúbicos entre Chía y Bogotá y la presión de las aguas genera consecuencias en jarillones que han estado varios meses expuestos a ésta.

¿Cree que ya pasó lo peor?

Sólo lo sabremos en la segunda semana de junio. Creo que va a seguir lloviendo y cada día nos señala nuevos retos. No podemos bajar la guardia.

Creciente del río no afectaría municipios de la cuenca baja 

Aunque en los municipios de Ricaurte, La Mesa, Tocaima  y otros pertenecientes a la cuenca baja del río Bogotá se mantiene la alerta por posibles desbordamientos a causa de la creciente ocasionada por las  fuertes lluvias del pasado fin de semana, en su nacimiento en la zona de Villapinzón, Sergio Piñeros, subdirector de la Corporación Autónoma Regional (CAR) aseguró que aunque no se debe bajar la alerta, la creciente no afectará la zona porque se amortiguó en la cuenca alta  en  municipios como Chía, Cota y Cajicá.