"No se le puede endilgar responsabilidad al Gobierno"

Expresidente Samper y general (r) Bedoya dicen que postura del Consejo de Estado no es acorde con la realidad.

El expresidente Ernesto Samper y el general (r) Hárold Bedoya Pizarro fueron los primeros en reaccionar a la decisión que tomó el Consejo de Estado de condenar a la Nación por la toma guerrillera a la base de Las Delicias (Putumayo), en agosto de 1996. Ambos criticaron la decisión de los magistrados, al considerar que no es acorde con la realidad y  que no se le puede endilgar esa responsabilidad al Gobierno.

Para el máximo tribunal administrativo la responsabilidad recae en la Nación ya que en la base militar había soldados poco preparados, sin armamento suficiente, en un sitio de difícil acceso y sin las condiciones necesarias de seguridad para poder enfrentar un previsible ataque de la guerrilla. Para completar el panorama de omisiones, dicen los magistrados en el fallo, el apoyo llegó tarde, a pesar de existir varias bases militares cerca al sitio del ataque.

Para el expresidente Samper son preocupantes estas afirmaciones e indicó que, contrario a lo que dijo el Consejo de Estado, el ataque a la base militar no fue un hecho predecible, ni se conocía por parte del Ejército. “Es imposible pensar que los 100 soldados, con un apoyo que no pudiéramos prestarles, hubieran podido resistir el embate”, agregó.
Una de los señalamientos del Consejo de Estado que más criticó el exmandatario fue el que afirmó que la base antinarcóticos de Las Delicias en sí era un riesgo para los que la protegían y sus alrededores. Samper indicó que eso es afirmar que el Estado fue literalmente el que creó la situación de riesgo y no se puede aceptar. “Es peligroso que aceptemos que la sola presencia de la base militar por la lucha contra los guerrilleros y narcos es una situación de riesgo, cuando precisamente ese es el deber del Estado”.

El expresidente, quien reconoció que no conoció los procesos logísticos de la operación, expresó que la base militar sí tenía ayuda tecnológica y refuerzos de otros batallones, pero por las condiciones climáticas no se pudo llegar a tiempo.  "La información que recibí, pasadas pocas horas, es que la base había sido copada, porque se trataba de una incursión de la guerrilla entre 600 y 800 guerrilleros contra 110 soldados que estaban defendiéndola”.

Por su parte, el general (r) Hárold Bedoya, quien para la época de la toma era el Comandante del Ejército, rechazó la condena al Estado e indicó que los soldados que estaban en la base de las delicias sí estaban preparados.  En cuanto al armamento, expresó: “era lo que teníamos y el país no tenía más. Estábamos en guerra”.

“No se tuvo conocimiento del ataque, aunque las Fuerzas Militares sí conocían cómo estaba actuando la guerrilla. En esa época la guerrilla concentraba varios frentes para atacar a una tropa”, informó el general en retiro. El general Bedoya aclaró que, si bien era el Comandante del Ejército, no tenía mando sobre las tropas que se encontraban en el sur del país para esa época, ya que allí operaba.

Frente a la polémica que generó en el gobierno el fallo del Consejo de Estado, también se refirió al tema el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, quien expresó su preocupación que vuelvan a darse este tipo de sentencias. “No deja de ser preocupante una vez más que las providencias estén condenando al Estado”, afirmó Vargas, quien manifestó no obstante que no ha leído la sentencia.

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