"No se puede bajar la guardia"

En el cumpleaños de Amnistía Internacional.

Hoy se cumplen 50 años de la creación de Amnistía Internacional (AI), la primera organización mundial en defensa de los derechos humanos. El Espectador habló con Javier Zúñiga, quien ha  estudiado de cerca, durante 35 años, violaciones a los derechos humanos  y actualmente es consejero especial del secretariado internacional de Amnistía Internacional en Londres.

¿Cómo era el panorama hace 50 años?

En 1961, cuando se creó Amnistía Internacional, los derechos humanos no estaban reglamentados a nivel internacional. Entonces, la organización enfrentaba un desafío enorme. El primer trabajo que se realizó fue sobre la libertad de expresión y los presos de conciencia y generamos un debate internacional.

¿Un debate por las víctimas?

Exacto. Entendimos que podíamos sacarlas de la posición relegada en la que estaban: el olvido.  En Latinoamérica, Argentina, Chile, y Colombia, especialmente, hemos tratado centenares de casos de desaparecidos forzosos. Y nos encontramos con una idea terrible: probar que la persona desaparecida existía. Luego entender que sus victimarios estaban dentro del aparato del Estado.

¿Cuál ha sido la principal  promesa que han incumplido los Estados?

El derecho a la expresión sigue siendo vulnerado. El año pasado hubo más de 400 atentados de algún tipo contra periodistas y la mitad de esos ataques ocurrieron en México. Los gobiernos han sido incapaces de proteger a los que están ejerciendo la libertad de expresión o que están señalando las omisiones y faltas de los gobiernos.

¿Y en cuanto a los presos de conciencia, su lucha originaria?

Hay miles de personas acusadas por delitos de opinión sin evidencias. En México es común ahora que a las personas que expresan su opinión sean judicializadas por delitos comunes. Los acusan de algún delito para justificar el arresto.

¿Y Colombia?

En Colombia ha habido algunos progresos indudablemente en materia de Derechos Humanos, pero todavía hay mucho que hacer. El paramilitarismo está vivo y no se puede esconder, al igual que el desplazamiento. Son problemas que deben reconocerse. Por eso no se puede bajar la guardia.

¿Y la región?

Ningún país tiene un diez. El caso de la desaparición forzada en Colombia sigue siendo muy fuerte, en cuanto a los abusos de los militares la situación en México es grave, al igual que en Guatemala la situación de violencia en contra de la mujer. O la impunidad que reina en Argentina, Chile y Guatemala, o los pocos avances sobre masacres del pasado que ha habido en el Perú.

¿Qué piensa de la Ley de víctimas que se legalizó en Colombia?

Es un paso importante, pero no podemos olvidar la justicia. La justicia no puede ser canjeada por la reparación. Las víctimas necesitan conocer la verdad

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