Obama se dirigirá este jueves al mundo árabe

El mandatario le hablará a una de las regiones del mundo más convulsionadas este año.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, anunciará este jueves en su discurso un plan de ayuda económica para los países en transición democrática que incluirá, entre otras cosas, 2.000 millones de dólares para Egipto en cancelación de deuda y garantías para préstamos.


En el Departamento de Estado, Obama pronunciará un discurso en el que definirá la política de Estados Unidos hacia el mundo árabe y expresará su apoyo a los movimientos de agitación civil y procesos de reformas democráticas en los países árabes, a la luz de la muerte del líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, en una operación de comandos de EE.UU. en Pakistán el pasado día 1.


Según explicaron este miércoles altos funcionarios estadounidenses que hablaron bajo la condición del anonimato, parte del discurso se dedicará a exponer un plan de ayuda económica para los países que avancen en las reformas democráticas, ante la creencia de que el éxito de la transición política dependerá en parte de que se abran “oportunidades de prosperidad económica”.


El plan se aplicará inicialmente a Egipto y Túnez -los países pioneros en este proceso de transición-, y buscará promover, en colaboración con las instituciones financieras multilaterales, una mejor gestión y una “transformación fundamental” de la economía de estos países, que con 400 millones de habitantes en la actualidad exportan en total la misma cantidad que Suiza, con sólo ocho millones. También ambiciona potenciar el comercio, la inversión y la integración en estas economías, de modo que se fomente el sector privado y la creación de empleos.


Para ello, entre otras cosas, EE.UU. apoya reorientar la misión del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que ya jugó un importante papel en la modernización de las economías del centro y el Este de Europa, para permitir que desarrolle “un papel similar de transformación” en Oriente Medio y el Norte de África.


Se potenciará además la integración regional de las economías, para promover poco a poco, mediante acuerdos ya existentes, el comercio con EE.UU. y con la Unión Europea. Asimismo, Estados Unidos prevé la cancelación de la deuda egipcia por valor de cerca de mil millones de dólares, de modo que ese país pueda destinar los fondos dedicados al pago de esos créditos a “invertir en el futuro”.


“Queremos asegurarnos de que Egipto se convierte en un destino muy atractivo para las inversiones, reforzar la fortaleza de la economía egipcia de modo que atraiga capital privado” , agregó un funcionario. Además, EE.UU. garantizará, a través de la OPIC (Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero, el brazo de inversiones para el desarrollo del Gobierno estadounidense), mil millones de dólares en créditos que se destinarán a la construcción de infraestructura. También se creará un fondo empresarial para estimular la inversión privada.


Según los altos funcionarios, el plan representa parte de “una estrategia exhaustiva para alentar el desarrollo de las transiciones democráticas”. A su juicio, “si las economías de estos países progresan, esto dará un poderoso incentivo a otros países para seguir su ejemplo”.


Aunque el discurso tendrá un importante componente económico, Obama abordará también la situación política y de derechos humanos en la región, donde las exigencias de cambio que motivaron en enero los cambios de régimen en Túnez y Egipto se han extendido a países tan diversos como Libia, Egipto, Siria, Yemen o Baréin.


Tras la muerte del terrorista más buscado del mundo, la Casa Blanca ha utilizado su ejemplo para subrayar cómo los cambios en Oriente Medio tienen lugar debido a la presión pacífica de los ciudadanos y no a la violencia terrorista, una idea que Obama reiterará en su alocución.


El discurso llega un día después de que EE.UU. anunciara la imposición de sanciones directas contra el presidente sirio, Bachar al Asad, al que ha conminado a poner en marcha reformas democráticas. El discurso representa la cumbre de una semana que Obama dedica a Oriente Medio, después de que el martes se reuniera con el rey Abdalá II de Jordania. El viernes hará lo mismo con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el domingo planea pronunciar un discurso ante la conferencia anual de AIPAC, el principal grupo de presión judío en EE.UU.

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