Obras inconclusas del alcantarillado de Rioacha son un peligro para los niños

Varios millones de pesos dilapidados en obras improvisadas y abandonadas que se convierten en trampas para los niños residentes en La Guajira.

Pellito es un niño wayuu de 10 años hijo de pescador y predestinado a vivir de la pesca. Se entrena en una semilaguna de 12 metros por 5 y de una profundidad de 6 metros, dejada al garete por la empresa contratista Consorcio Saneamiento Riohacha a cargo de la construcción de la estación de bombeo No 4 del alcantarillado sanitario de Riohacha, obra iniciada en el año 2008 en jurisdicción de la comuna 9 ecoturistica del rio Ranchería, en el sector de Villa Fátima.

Con una inversión de $ 648.178.908 aportados por Fonade, el proceso licitario y de adjudicacion del contrato estuvo a cargo de Aguas de La Guajira, operador privado del sistema de acueducto y alcantarillado de la ciudad capital guajira. El contrato inicial contemplaba un anticipo del 30 por ciento y una duración de 6 meses.

Hasta este momento todo parece indicar que es un contrato más de las multimillonarias inversiones que se han venido adelantando en el municipio que en diez años que lleva de firmado el contrato de concesión con el operador privado superan los 200 mil millones de pesos, suficiente para que la ciudad goce de un servicio sanitario optimo.

Sin embargo, esta obra deja en evidencia flagrantes errores de imprevisión y detrimento del patrimonio público, en su ejecución no se promovió socialización con la comunidad, no se adelantaron estudios ambientales y de suelo previos y en consecuencia, hoy tres años después la obra se asemeja a un jaguey de los que se acostumbra en la alta guajira para abastecer de agua a las comunidades cercanas, con inminente riesgo para los vecinos que deben estar pendientes de los niños para que sus juegos no se trasladen a la nueva laguna salada.

Ante un derecho de petición presentado por la comunidad en marzo de 2009 al municipio y a la empresa aguas de La Guajira en cuya respuesta se puede evidenciar que el estudio ambiental en el que se basaron los contratistas es el Plan de Manejo Ambiental para el alcantarillado de Riohacha certificado por la Corporación autónoma de la Guajira en el año 2001 y por consiguiente no ampara los estudios específicos que debieron aplicarse antes de acometer tamaña inversión.

Elmides Mendoza vecino del sector, agreste pescador que reside en Villa Fátima indica que los contratistas hace tres años llegaron al lugar les compraron el terreno a los propietarios, hicieron el encerramiento, inclusive le ofrecieron trabajo a personas como el con experiencia en construcción, pero al cabo de tres meses descubrieron que las condiciones del terreno y la salida permanente de agua no les iba a permitir adelantar el trazado inicial. Luego de esto, con la misma discreción que llegaron así se marcharon, sin explicaciones, sin responsabilidades y sin razón de los recursos que se indican en la valla informativa que aún se exhibe en el lugar.

Pellito junto a sus hermanos con una red remendada afianza sus conocimientos como nuevo pescador, sobre las aguas estancadas con mezclas del recio invierno reciente y los salitrosos fluidos emanados del suelo lagunar. Su piel curtida también se deja entrever en cada zambullida, entendiendo que los contratistas les regalaron un pequeño lugar de diversiones.

Por Angel Roys, colaborador de Soyperiodista.com

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