Ofensiva contra la Oficina de Envigado

Cayó uno de los líderes de esta organización al mando del paramilitarismo y el narcotráfico.

La lucha de las autoridades de Policía contra la Oficina de Cobro de Envigado, la más peligrosa banda criminal y herencia del jefe paramilitar Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, dio fruto este fin de semana con la captura de Jesús David Hernández, más conocido como “Chaparro”. A este individuo se le atribuyen múltiples conductas ilegales en su calidad de segundo de la organización que lidera alias “Sebastián”.

Sin embargo, no fue fácil ratificar la identidad de Hernández. Cuando fue localizado en Envigado, presentó documentos a nombre de Juan Guillermo Machete, y, cuando se quiso verificar en la Registraduría, había desaparecido su ficha oficial. Como lo comentó el general de la Policía, César Pinzón, fue necesario apelar al apoyo de dactiloscopistas y desempolvar los archivos del organismo oficial. 

Al momento de su captura, alias “Chaparro” estaba muy cambiado físicamente. Se había realizado varias cirugías en la nariz y en las orejas y por eso fue pertinente apelar a peritos de Medicina Legal. En síntesis, se trató de una sofisticada operación policial, no sólo para ubicar al delincuente sino para garantizar que se trataba del personaje buscado. En el éxito de la acción también se atribuye un papel protagónico a la DEA de Estados Unidos.

Según las autoridades, alias “Chaparro”, además de ser un personaje clave en la estructura de la Oficina de Envigado, se le buscaba por al menos 50 asesinatos cometidos en el Valle de Aburrá. Tenía cinco órdenes de captura en su contra y una condena a 25 años de prisión. Además, se le atribuyen responsabilidades en uno de los episodios que conmocionó a la sociedad antioqueña: la desaparición de tres jóvenes estudiantes.

La Oficina de Cobro, hoy dividida por la guerra a muerte entre Maximiliano Bonilla, alias “Valenciano”, y Erick Vargas, alias “Sebastián, fue una creación de Diego Murillo, alias Don Berna, como una manera de manejar las bandas criminales en los municipios del Valle de Aburrá. A través de una compleja red de sicarios, la organización llegó a controlar los expendios de droga, las extorsiones o la delincuencia común.

Con la extradición de Don Berna a Estados Unidos en mayo de 2008, la crisis al interior de la Oficina de Cobro se hizo evidente. Ya había sido asesinado uno de sus principales promotores, el dirigente deportivo, Gustavo Upegui; más adelante corrió la misma suerte Daniel Mejía, alias “Danielito”. El poder pasó a manos de Carlos Mario Aguilar, alias “Rogelio”, quien se entregó a la DEA en Argentina. Hoy la Oficina de Cobro está deividida, pero sigue creando violencia en Medellín y municipios vecinos.

La semana anterior circuló el rumor de que había sido capturado en la isla de Curazao el hijo de crianza de Don Berna, el mismísimo alias “Valenciano”. La noticia fue desmentida, pero rápidamente fue sustituida por la aprehensión de "Chaparro". La idea, aclararon las autoridades de Policía, es no bajar la guardia hasta erradicar de una vez por todas la organización criminal que más violencia ha dejado al departamento de Antioquia en toda su historia. 

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