Oiga/Vea/Lea

Este libro, que acaba de ser publicado, es un registro diverso de críticas y entrevistas que sirven de memoria escrita para recordar la vida y obra del cineasta Luis Ospina.

Tras la mirada enmascarada con una cinta de betamax que aparece en la carátula del libro, sugiriendo el rostro oculto de un director de culto, como es Luis Ospina, se descubre en las páginas de Oiga/Vea: sonidos e imágenes de Luis Ospina (Cali: Universidad del Valle, 2011) un registro diverso de críticas, entrevistas y ensayos que sirven de memoria escrita para recordar su vida, su obra y su vida hecha obra alrededor de las imágenes que componen su filmografía.

En los créditos del libro, aparte de Ospina, su protagonista, aparecen Ramiro Arbeláez y Sandra Chavarro en el reparto, quienes ayudaron a recopilar y publicar una selección de textos que sirven de pretexto para abarcar de forma completa la obra aún incompleta de Ospina —¡esperamos más películas filmadas y más libros firmados por su cámara y su pluma!—.

Ramiro Arbeláez garantiza en la introducción —donde anuncia a 30 críticos y especialistas de diversas geografías, presentes en Oiga/Vea—, un paneo detallado sobre el mundo que ha moldeado el cine de Ospina y los temas que transitan de un título a otro: Cali como escenario de historias y personajes fantásticos; la violencia y el pánico que desata; los vampiros reales o imaginarios; la memoria y su rastro más allá de la muerte; las relaciones difíciles con la ficción y la afición por el documental como hábito hecho vicio y profesión.

Desde los años 70, cuando Andrés Caicedo publicó su crítica sobre el primer documental de Ospina, titulado justamente Oiga vea, codirigido con Carlos Mayolo, hasta hoy, las máquinas —de filmar y de escribir— han escrito y registrado lo que el director le ha entregado al cine y de qué manera el cine se ha entregado al director.

Textos publicados y textos que permanecían inéditos, hacen de Oiga/Vea un testimonio necesario cuando se multiplica, incluso a pesar de la suspicacia de ciertos editores, la biblioteca sobre cine colombiano: aparte del libro de Ospina, Proimágenes Colombia celebró el pasado 19 de julio sus 13 años de trabajo con el lanzamiento de La crítica de cine, una historia en textos, editado por la Universidad Nacional de Colombia y Proimágenes, en el que se realiza otro paneo alrededor del oficio que traduce las imágenes de una pantalla a los textos que celebran el cine para leer.

Del oficio de filmar al oficio de escribir sobre lo que alguien filma y cómo lo filma, Luis Ospina opinaba sobre la crítica, en una entrevista realizada tras el estreno de su primer largometraje de ficción, Pura sangre (1982): “La crítica, y de eso estoy muy agradecido, esperaba de mí una obra maestra cuando sólo soy el maestro de obra de la primera obra negra del cine colombiano”.

La tecnología al servicio del arte y su evolución al servicio del cine hicieron de Luis Ospina en el transcurso del tiempo un maestro según sus experimentos: documentales (desde Agarrando pueblo —1978—, hasta Un tigre de papel —2007—); tropigóticos y policíacos (Pura sangre; Soplo de vida —1999—); históricos (De la ilusión al desconcierto —2007—).

Sin ser “cine de época” —el cine sobre el pasado hecho historia recreado en una pantalla—, la filmografía de Luis Ospina es el cine de una época: cuando en los años 70 las imágenes buscaban un rumbo en el paisaje doméstico, definiéndose en los años 80 con largometrajes que hicieron historia, cruzando hacia los 90 en clave documental —diciéndole adiós al argumental con Soplo de vida—, continuando en 2000 con otras perspectivas de realización. Todo lo que está escrito, después de visto, en Oiga/Vea según sus espectadores —críticos, reporteros o buenos amigos—.

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