ONU acusa a miembros de Hezbolá

Seis años y cuatro meses después del asesinato del entonces presidente Rafic Hariri en un atentado bomba en contra de la caravana presidencial en Beirut, el Líbano afronta los resultados de las investigaciones que la ONU ha realizado sobre este caso, que ha sido fuente de división en el país.

En una reunión en la capital libanesa, tres jueces del Tribunal Especial para el Líbano (TEL) le entregaron al fiscal general, Saeed Mirza, el acta de acusación contra cuatro personas, incluidos dos militantes de Hezbolá. De acuerdo con el diario israelí Haaretz, se trata de un responsable de operaciones especiales y un veterano líder del partido político, que es considerado tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea como una organización terrorista.

La noticia fue celebrada con tiros al aire por parte de los seguidores de Hariri. Desde París, Saad Hariri, hijo y sucesor en el poder de la víctima, calificó el suceso como “histórico para el Líbano en los ámbitos político, judicial y de la seguridad”. Además, afirmó que este episodio abre la puerta para “poner fin a la serie de crímenes”, en referencia al homicidio de otras personalidades antisirias que precedieron o siguieron el asesinato de su padre.

Entre tanto, el primer ministro, Nayib Mikati, anunció que respetará el acta de acusación. “Se actuará con responsabilidad, teniendo en cuenta que las decisiones no son juicios y que los cargos deben ir acompañados de evidencias”, aseguró.

Esta determinación ha sido tomada con precaución por diferentes sectores de la sociedad libanesa, ya que podría motivar una nueva escalada de violencia y desestabilización en el país. En los últimos años son varias las crisis políticas que se han desatado en Líbano producto de las intenciones de Hezbolá de boicotear la investigación por considerar que el TEL trabaja para los intereses israelí-estadounidenses.

La última crisis tuvo lugar a principios de año. El 12 de enero Hezbolá hizo caer al gobierno de coalición liderado por Saad Hariri por su negativa a poner fin al trabajo del tribunal. En ese entonces los ministros de la colectividad renunciaron de manera irrevocable. Una situación que podría repetirse, pues el partido islamista también es parte de la actual administración.

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