ONU recomienda invertir US$ 1.900 millones anuales en tecnologías verdes

"Durante los próximos 40 años, es necesario invertir progresivamente 1.900 millones de dólares por año en tecnologías verdes", indica el informe del DESA.

Naciones Unidas estima que hay que invertir 1.900 millones de dólares (unos 1.300 millones de euros) por año en tecnologías verdes en los próximos cuarenta años, de los cuales, la mitad en los países en desarrollo, según un estudio publicado este martes.

"Durante los próximos 40 años, es necesario invertir progresivamente 1.900 millones de dólares por año en tecnologías verdes", indica el informe del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (DESA).

"Al menos la mitad de las inversiones deberán hacerse en los países en desarrollo para satisfacer sus crecientes necesidades alimentarias y energéticas mediante tecnologías verdes", prosigue.

Estas inversiones son necesarias, según la ONU, para que los habitantes de los países en desarrollo, en particular los que viven en la extrema pobreza, accedan a un "nivel de vida decente".

El informe reconoce que el compromiso contemplado en el Acuerdo de Copenhague (2009) de movilizar 30.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 y 100.000 millones anuales para el 2020 transferidos a los países en desarrollo constituye un paso en la buena dirección.

Los autores del libro estiman que hay que acelerar la aplicación de este compromiso y aumentar los recursos a disposición de los países en desarrollo para los que tengan posibilidades de superar el desafío de la "transición energética".

"Este informe muestra cuál será la amplitud del progreso tecnológico para asegurar un futuro que beneficie a todos protegiendo nuestro planeta", declaró Sha Zukang, secretario general adjunto de la ONU, citado en un comunicado.

La ONU insiste, en particular, en la necesidad de llevar a cabo una revolución "verdaderamente verde" en la agricultura para hacer frente a las necesidades crecientes de la población al tiempo que se protege el medio ambiente.

Por ello, recomienda emplear métodos de cultivo que eviten el desperdicio de los recursos acuíferos, y la reducción del uso de productos químicos y pesticidas que provocan la degradación del suelo.

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