'Operación Misisipi' en Bogotá

En un proceso similar al que se utilizó para salvar Nueva Orleans de las aguas, a finales de este mes se desviarán las corrientes del río Bogotá.

Hace 80 años EE.UU. no vivía inundaciones como las que este mes obligaron a evacuar decenas de miles de personas de la cuenca del Misisipi, en estados como Illinois, Tennessee o Kentucky.

Como medida para evitar la anegación de Baton Rouge y Nueva Orleans —sitios en los que se encuentran ocho refinerías de petróleo (el 12% de la capacidad de producción del país) y una central nuclear— el 14 de mayo las autoridades de Luisiana abrieron las compuertas del sistema de diques Morganza, con el propósito de desviar las corrientes del río Misisipi e inundar el área rural de la cuenca del río Atchafalaya, una zona de 7.770 kilómetros con cerca de 25.000 habitantes.

La osada estrategia recibió el nombre de ‘Operación Misisipi’, el mismo con el que las autoridades colombianas acometen hoy acciones de urgencia para provocar inundaciones en algunas poblaciones de la sabana de Bogotá y evitar tragedias mayores si las caudalosas aguas del afluente llegan sobrecargadas a la capital.

Después del aguacero del 13 de mayo en el páramo de Guacheneque (nacimiento del río Bogotá) se abrieron las compuertas de los embalses de Neusa, Sisga y Tominé para disminuir la potencia del caudal del agua que alcanzó los 54 milímetros, cuando normalmente se mantiene en 30. La medida no es suficiente para atender la emergencia que dejó cien familias damnificadas, mantiene inundados los municipios de Cajicá y Chía, y tiene en alerta a Bogotá, Cota, Funza, Mosquera, Soacha, Mesitas, La Mesa, Anapoima, Apulo y Tocaima.

La alcaldesa encargada, María F. Campo; el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, y el director de la Corporación Autónoma Regional (CAR), Édgar Bejarano, decidieron dragar en un tramo del río Tunjuelo, el Fucha, La Florida, el puente de La Virgen, Canoas, en Soacha, y la zona aledaña al aeropuerto Eldorado, para limpiarlo de desechos que impidan que la creciente del fin de semana fluya más rápido.

El vocero de la CAR de Cundinamarca, Sergio Piñeros, dijo que en ocho días comenzarían las obras (lideradas por Colombia Humanitaria y la CAR), con un costo de $10 mil millones, que incluirá la inundación de tres zonas en Soacha y dos en Kennedy y Bosa, compradas por la CAR por $5.600 millones. La transacción forma parte del proyecto de adecuación hidráulica y recuperación ambiental del río que será encauzado para evitar desastres en los próximos 100 años.

 En 2011 el invierno en Cundinamarca ha dejado 30 mil hectáreas afectadas en 90 municipios, pérdidas por $200 mil millones y cerca de 70 mil damnificados. El jueves Colombia Humanitaria aprobó $63 mil millones para rehabilitar algunas vías del país, especialmente en Córdoba y Caldas.

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