Otra opción: agricultura campesina

Las comunidades campesinas se quisieron unir al tema de prevención y mitigación del cambio climático que está copando las agendas del mundo.

Un estudio realizado por la ONG Grain, con sede en España, determinó que la producción agrícola industrial es uno de los mayores contaminantes del planeta. “El uso de fertilizantes, pesticidas, maquinarias y la destrucción de los suelos provocan algo más de la décima parte de los gases invernadero. Una de las principales causas de la destrucción de los suelos es que ya no se devuelve la materia orgánica a la tierra”, sostiene el estudio. También se concluyó que la producción animal a gran escala es otra enorme fuente de contaminación, inclusive algunos científicos han asegurado que una quinta parte de los gases invernadero provienen de ésta, pues produce miles de toneladas de guano y orina que son devueltas al suelo y pueden producir metano.

Estas dos formas de producción, junto con la deforestación ligada a los cultivos de caña o de palma africana, producen una gran cantidad de gases invernadero. Por eso, la ONG Grain propone cuatro pautas para “enfriar el planeta” a partir de prácticas más sostenibles.

La primera es el apoyo a la agricultura campesina, la cual devuelve la materia orgánica al suelo y usa dosis mínimas de fertilizantes, pesticidas, fungicidas y herbicidas. También recomienda una producción animal integrada y en pequeña escala para producir menos desechos. Para Grain, no sólo debe haber agricultura campesina sino mercados locales que la apoyen y que además requieran de menos refrigeración, menos uso de petróleo para el transporte de los alimentos y menos empaques plásticos. Por último, la ONG recomienda una reducción en las plantaciones para que se recuperen los bosques. De este modo, la agricultura y todos los elementos de la vida campesina comienzan a situarse como una opción alternativa a la demanda de una producción masiva e industrializada.

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