Otra piel que cubre la capital

En medio de la urbe se hallan vestigios de la arquitectura de inicios del siglo XX, contrastando con el concreto de la modernidad.

En momentos en los que hay más de 100 frentes de obra por toda la ciudad, no es fácil percatarse de la gran riqueza arquitectónica que permanece en muchos de sus barrios. Sin embargo, por fuera del centro histórico, mayor hereditario de las formas coloniales y considerado  ícono del urbanismo capitalino, existen múltiples construcciones en barrios aledaños que hablan de un urbanismo multidiverso con influencias de trazos ingleses, franceses y hasta góticos.

El arquitecto Emiro Mora, especialista en historia y planeación, hace un recorrido por algunos barrios que muestran las   tendencias de la arquitectura de la ciudad, con el ladrillo como elemento fundamental, y que hoy se mantienen sin ceder a la presión de las construcciones contemporáneas. Aunque no están en las guías turísticas oficiales, vale la pena recorrerlas para percibir las múltiples pieles de Bogotá y la memoria que hoy permanece a la sombra de las moles de concreto de la modernidad.

La textura inglesa de La Merced

Entre las casas aisladas al centro histórico surgieron también condominios ingleses que aún se conservan, como este en el del barrio La Merced, al costado sur del Parque Nacional. Son  casas construidas en los años 40 por Karl Richt, siguiendo un estilo inglés neogótico y tudor. Se conservan en conjunto, lo cual aumenta su valor patrimonial.

Aires del refinamiento francés

Esta casa en Chapinero es testigo del apogeo de las líneas francesas en Bogotá, gracias al legado de arquitectos como Gastón Lelarge.   Sobre los tejados de las nuevas construcciones aparecieron frontones y áticos afrancesados y la arquitectura empezó a  alejarse de su origen colonial.

Sensibilidad por los detalles

Hacia 1940 empezaron a construirse casas en Chapinero que hoy sobresalen por su tamaño y ornamentado estilo tudor, como la  actual sede de la embajada de Palestina, en la Calle 45 con carrera 14.

Lo colonial y republicano

En medio de las casas inglesas y francesas que predominaban en Teusaquillo, también se construyeron edificaciones que mezclaban los estilos coloniales y republicanos. Pocas de ellas sobreviven en este barrio que fue fundado en 1927 y para entonces albergaba lo último de la arquitectura europea.

La primacía del ladrillo en la ciudad

Ubicada en la calle 11 sur con 7a, esta casa resalta la importancia del ladrillo en las construcciones  capitalinas. Con un toque de Gaudí y un halo fantasmagórico, es definida por Mora como una casa kitsch bastante original, hecha en arcilla por su propietario, el dueño de ladrillos Muro.

Ornamentación del  estilo tudor

Las chimeneas escultóricas son características del estilo inglés tudor con que se construyeron las casas del barrio La Merced en la década de los 30.  Sobresalen entre los pequeños áticos, aleros y techos inclinados, con  diferentes formas logradas mediante el manejo del ladrillo.

Testigos de la historia

Las casas hechas de pañete y tejas de barro de La Candelaria, que pese a sus adecuaciones recuerdan el estilo colonial español, vieron levantarse en los cerros orientales el moderno conjunto residencial ‘Jiménez de Quesada’, ubicado en el barrio Las Aguas y diseñado por el arquitecto Diego Llorente, que contrasta con la arquitectura colonial y republicana del Centro Histórico.