Otro ministro huye de Trípoli y se refugia en Túnez

Shokri Ghanem es el segundo alto cargo del régimen de Gadafi que sale del país.

Shokri Ghanem, ministro libio del Petróleo, ha huido de Trípoli y se encuentra refugiado en Túnez. La información fue filtrada por las fuerzas de seguridad tunecinas y confirmada por las autoridades rebeldes de Bengasi. Según estas fuentes, Ghanem cruzó el sábado la frontera junto a otras personas y se encuentra alojado en un hotel de la ciudad de Djerba.

Se trata del segundo alto funcionario que abandona a Muamar el Gadafi, después de que Musa Kusa, jefe de los servicios de inteligencia exterior y uno de los duros del régimen, saltara del barco a finales de marzo. Al contrario que Kusa, Ghanem, de 61 años, es una persona respetada. Tecnócrata formado en Estados Unidos, había ocupado también la cartera de primer ministro y de ministro de Economía, y había impulsado la liberalización del sector petrolero. Como responsable de la estatal National Oil Corporation, Ghanem era una figura clave. La exportación de crudo suponía hasta antes de la revuelta el 75% de los ingresos del Estado libio. En las últimas semanas, la producción, que llegó a 1,6 millones de barriles diarios, se ha paralizado.

La huida de Ghanem ha sido celebrada tanto por Bengasi como por las fuerzas aliadas que combaten a Gadafi, que han visto con desánimo cómo los altos funcionarios de Trípoli no movían ficha. Con el dictador enrocado en Trípoli y con la situación militar estancada hasta ahora, la OTAN y el gobierno rebelde siempre han apostado a una implosión del régimen. La huida de Kusa les había llevado a vaticinar deserciones masivas o una revuelta interna de las que, de momento, no hay señales.

Sobre el terreno, las noticias no eran tan alentadoras. Las fuerzas rebeldes perdieron el martes el control del paso de Dehiba-Wazin, en la frontera sur con Túnez, después de que las milicias gadafistas lanzaran un duro contraataque de artillería. Al menos cuatro misiles Grad cayeron en territorio tunecino, según un testigo citado por la agencia Reuters. El paso es crucial para el abastecimiento de los grupos que combaten en las Montañas Occidentales.

El optimismo reina, sin embargo, entre las autoridades de Bengasi ante la intensificación de los ataques de la OTAN. La alianza bombardeó el martes de nuevo la capital libia e hizo blanco en tres instalaciones: un centro de entrenamiento de guardaespaldas para los altos cargos del régimen y dos edificios utilizados por los servicios de inteligencia de la policía secreta.

Y en un gesto cuyo alcance se antoja escaso, una delegación de Gadafi fue recibida el martes en Moscú por el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov. Rusia, que junto a China es el único respaldo internacional de peso con el que cuenta Trípoli, insiste en apoyar el alto fuego reclamado por el régimen. La OTAN y los rebeldes consideran que se trata de una simple maniobra para ganar tiempo.

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