Países latinos debaten sobre tratado de comercio de armas de la ONU

Cómo mejorar los controles del comercio de armas, de cara al Tratado sobre Comercio de Armas (TCA).

El aumento mundial del comercio de armamento y del tráfico ilícito de armas no escapa a los países de América Latina y el Caribe, que desde el martes debaten en Montevideo qué alcance debe tener el Tratado de Comercio de Armas que la ONU planea alcanzar el año próximo.

"En los últimos años las transferencias internacionales de armas convencionales han cobrado una enorme dimensión, cuantitativa y cualitativa. Y han generado a su vez un aumento exponencial del tráfico ilícito de armas, planteando a la comunidad internacional problemas graves y urgentes a los que no escapa nuestra región", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores uruguayo Luis Almagro, al inaugurar un seminario regional para discutir sobre las transferencias de armas convencionales.

Representantes de 35 países, junto con organizaciones regionales y de la sociedad civil, debatirán hasta el jueves cómo mejorar los controles del comercio de armas, de cara al Tratado sobre Comercio de Armas (TCA) negociado actualmente por las Naciones Unidas.

Para Almagro, el tratado representa "desafíos y oportunidades" para una "región tan vulnerable al tráfico de armas convencionales", un problema que "constituye un factor que exacerba y prolonga conflictos armados, favorece la delincuencia organizada y menoscaba la paz".

En la misma línea, Susan McDade, Coordinadora Residente de la ONU en Uruguay, observó que el uso de armas no controladas en el crimen organizado "es una amenaza para la calidad de la democracia en América Latina".

Almagro recordó que los Estados tienen el derecho a adquirir armas para su seguridad, "pero tienen también la responsabilidad de que dicho comercio se mantenga dentro del marco legal y de evitar la desviación de dichas transferencias hacia el mercado ilícito", advirtió.

Según el canciller uruguayo, la transferencia de armas debe examinarse conjuntamente con los grandes temas que tienen que ver con el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales.

Por su parte, Christiane Agboton-Johnson, del Instituto de las Naciones Unidades para la Investigación sobre el Desarme (UNIDIR), destacó que la región sufre fuertemente las consecuencias de la violencia armada, pero "sin embargo está a la vanguardia en muchas iniciativas dedicadas al desarme, la paz y la seguridad".

América Latina -zona libre de armas nucleares- fue la primera región en aprobar un tratado para regular el armamento convencional, al adoptar en 1997 la Convención interamericana contra la fabricación y tráfico ilícitos de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados.

Dos años más tarde aprobó la Convención Interamericana sobre transparencia en las adquisiciones de armas convencionales.

La ONU planea lograr la aprobación del TCA en una conferencia sobre el tema en julio de 2012.

Pero los desafíos son múltiples para poder concretarlo en esa fecha, admitió Agboton-Johnson, citando que resta definir el alcance del tratado -qué armas cubrirá-, qué criterios se usarán para autorizar o no las transferencias de armas y la transparencia que se exigirá.

"Hay que tomar en cuenta todos los intereses, no solo los intereses económicos sino también en términos geopolíticos", explicó a la AFP. "Pero si realmente todos quieren hacer lo mejor para tener un tratado, tal vez no sea el mejor del mundo pero sí un punto de partida".

Advirtió además que "no hay que ver este tratado como una panacea para todo lo que tiene que ver con las consecuencias de la violencia armada. Será una parte".

Según controlarms.org, una alianza de la sociedad civil que promueve la aprobación del TCA, cada día mueren en el mundo unas 2.000 personas como consecuencia de la violencia armada y, por cada fallecido, 10 personas resultan lesionadas.

La organización estima además que cada año un millón de armas son reportadas como robadas.

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