París y Londres piden a la OTAN mano dura

Exigen a los aliados más compromiso militar ante el estancamiento del frente libio.

La disolución de la coalición internacional en la OTAN y el posterior paso de Estados Unidos a un segundo plano en la operación Protector Unificado ha producido resultados muy frustrantes para países como Francia y Reino Unido, cuya presión militar junto a Washington en la fase inicial del acoso al régimen de Muamar el Gadafi se les ha convertido en un desesperante estancamiento. "La OTAN quiso absolutamente dirigir la operación y espero que (Anders Fogh) Rasmussen reúna los medios necesarios para hacerlo", declaró el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, en referencia al secretario general de la OTAN. Posición compartida por el británico William Hague. La OTAN como tal y otros países, como España e Italia, discrepan de esas opiniones y aseguran que el trabajo se realiza conforme a lo previsto.

Los ministros de Exteriores de la UE se reunieron en Luxemburgo con Libia como tema estelar. Tanto que hasta el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mahmud Jibril, fue invitado especial para exponer sus puntos de vista sobre la situación y el papel que la UE puede jugar en la presente crisis. Le acompañó Ali Esaui, responsable de política exterior del CNT. "Queremos más esfuerzos en la protección de civiles de esta agresión", declaró Esaui ante la prensa, con palabras que fueron un eco perfecto de las de Juppé y Hague. Británicos y franceses sienten que la presión militar sobre Gadafi ha perdido fuerza y ponen como prueba el asedio a la ciudad de Misrata. "Es intolerable que siga bajo los bombardeos de Gadafi", se indigna Juppé.

Una Francia que acaba de triunfar en Costa de Marfil se ha imbuido de la posición de liderazgo en Protector Unificado, una vez EE.UU. ha hecho mutis. "Somos el primer contribuyente y esperamos que otros países compartan el esfuerzo", recordó Juppé.Cuando la operación era una misión de la coalición internacional de voluntarios, Washington, París y Londres realizaban todo el trabajo de destrucción de las fuerzas gadafistas, la mitad a cargo de los estadounidenses.

Al transformarse en Protector Unificado en manos de la OTAN, como deseaban EE.UU. y Reino Unido, ante el recelo de Francia, la operación ganó en medios con la participación de más países, pero a cambio de perder eficacia por las restricciones que los aliados suelen poner al uso de sus efectivos. A lo que hay que añadir que la campaña aliada está supeditada a la regla del consenso que permite a un determinado país plantear objeciones. Turquía, por ejemplo, se opone políticamente a que los aliados dañen a la población civil. En palabras de una fuente militar aliada: "Los diferentes enfoques tienen un impacto negativo sobre las operaciones".

La puntilla a la eficacia del asalto antigadafista fue el abandono de EE.UU. del protagonismo en beneficio de los europeos. Ello restó automáticamente medio centenar de aviones a Protector Unificado. Londres anunció el reforzamiento de su despliegue con cuatro cazabombarderos Tornado y otros países se han comprometido a incrementar sus contribuciones, según Rasmussen, sin que aún se hayan hecho realidad.

De los 21 socios de la UE que también participan en la OTAN, sólo Francia (con 29 aviones de distinto tipo), Reino Unido (10 Tornado), Bélgica (seis F-16) y Dinamarca (cuatro F-16) están abiertos a cualquier actividad, incluidos los bombardeos a tierra. A ellos se suman siete F-18 de Canadá y otros seis F-16 de Noruega. En total, 62 aviones sobre los 200 con que cuenta la OTAN sobre el espacio aéreo libio.

Aunque la Alianza se dice oficialmente satisfecha con la marcha de las operaciones, una fuente militar revelaba a France Presse que hay suficientes aparatos para contener a los gadafistas, "lo que molesta es que el espacio aéreo esté lleno de aviones que no disparan y que ocupan espacios que podrán ser utilizados por aparatos autorizados a abrir fuego".

La presión que Francia y Reino Unido quieren meter a sus aliados para que sean más activos militarmente en Libia no se reflejó en la reunión oficial de los ministros de Exteriores de la UE en Luxemburgo, aunque el francés y el británico tuvieran buen cuidado en hacer públicas sus opiniones ante la prensa. Interrogado Juppé sobre si esperaba que países como España, con cuatro F-18 en misión única de exclusión aérea, ampliaran la misión de sus aviones respondió: "Todas las contribuciones son bienvenidas". Diego López Garrido, secretario de Estado de Asuntos Europeos, que sustituyó a Trinidad Jiménez en Luxemburgo, discrepó de la creencia de Juppé y Hague de que la OTAN está fallando en Libia. "Creemos que está haciendo muy buena labor", señaló. Pero abrió el portillo a un cambio en la misión de los aviones españoles, para lo que será crucial la reunión de mañana y el viernes en Berlín de los ministros de Exteriores aliados. "Será el momento de evaluar la eficacia de esas acciones", dijo López Garrido.

En la UE, los ministros acordaron el martes anterior ultimar los preparativos para desarrollar una operación humanitaria con apoyo militar "si lo pide la ONU, repito si lo pide la ONU", como enfatizó Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior europea. También aprobaron nuevas sanciones económicas para cerrar más la fuente de recursos para el régimen que pueden suponer el petróleo y el gas libios.