Partió un orgullo llanero

El destacado compositor e intérprete de música llanera, Tirso Delgado, murió el miércoles pasado en Yopal a los 72 años.

Domar y maniobrar reses con pericia es considerado en los Llanos un oficio de valientes. El maestro Tirso Delgado no era diestro en ganado; sin embargo, dados sus bríos guturales lo apodaban El Cabestrero de la Música Llanera.

Nació en 1939, en Hato Corozal, municipio de Casanare. Su infancia se vio atribulada por causa de la violencia: en compañía de sus padres tuvo que abandonar su tierra para asentarse en Paipa, Boyacá. Pero nada era igual.

Años después, una vez concluidos sus estudios de bachillerato y tras la muerte de su padre, volvió a su lugar de origen para no abandonarlo nunca más. Los paisajes y el sol naranja posado en las llanuras fueron su inspiración para empezar a componer canciones al son de cuatro, maracas y bandola.

Su afinidad por el joropo la encontró en los bailes navideños celebrados con sus amigos y familiares. Desde esas fiestas hacía gala de su voz, un timbre ardoroso y firme que vaticinaba éxitos. El maestro pensaba entonces que esa era la mejor manera de rendir tributo a la cuna de sus antepasados.

En 1965, a la edad de 26 años, consiguió una proeza casi imposible para la época: grabó su primer disco al lado de su amigo, el poeta y arpista Héctor Paúl Vanegas. Los dos se convirtieron en los precursores de la producción discográfica de los artistas llaneros, con lo cual sirvieron de ejemplo para muchos cantantes de la región.

“Todo esto se lo debo a Dios; mi voz fue un regalo que él me hizo. Con trabajo y esfuerzo logré que este don fuera conocido por todos los amantes de la música llanera”, dijo Delgado en una de sus entrevistas.

El Cholo Valderrama lo recuerda como su ídolo: “El maestro nunca manejó su vida para estar en grandes escenarios, y sin embargo logró un importante reconocimiento. Su estilo musical era propio, único, de difícil imitación”.

El Ministerio de Cultura lo reconoció en el año 2000 como Pionero de la Música Colombiana. Su trayectoria artística, consagrada al fortalecimiento del folclor, contiene más de 15 discos con cerca de 100 joropos. Una de sus canciones más populares es Palomita mensajera, reinterpretada desde su creación por varios de sus colegas.

Mi amor llanero, Tierra bravía, Diosa morena, Recordándote, Orgulloso de mi patria y Pasaje caminador son otros famosos joropos que quedaron inmortalizados por la calidez de su voz.

El pasado octubre, más de 15 artistas le rindieron un tributo en vida en Hato Corozal. Allí el maestro disfrutó oyendo y cantando sus canciones en compañía de sus amigos. Venadito, como solía llamarlo cariñosamente El Cholo Valderrama debido a su flacura, ahora descansa en paz: su tarea quedó bien hecha.

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