Perú, listo para elegir al próximo presidente

Según los últimos sondeos, Ollanta Humala y Keiko Fujimori son los favoritos en las elecciones de este domingo.

Este domingo, 30 millones de peruanos deciden su destino. Se trata de las elecciones más reñidas, fluctuantes y superfluas que se han dado en nuestra historia política. Cinco de los 12 candidatos reconocidos compiten arduamente por pasar a una segunda ronda. El resultado definirá la continuidad o la ruptura con un modelo económico que lleva casi dos décadas de ejecución en Perú y que se sustenta en una Constitución que privilegia y protege las inversiones extranjeras.


Justamente el 5 de abril fue el aniversario del “autogolpe” del expresidente Alberto Fujimori en 1992, que duró hasta noviembre de 2000. El resto es historia conocida: el escándalo de los llamados “vladivideos”, la fuga a Japón, la transición democrática, su intento de regreso vía Chile y posterior extradición a Perú, juicio intachable, condena a 25 años por violaciones a los DD.HH. Ahora Keiko, su hija, pretende heredar al padre. Extrañamente, está cerca de lograrlo, de tener una importante bancada parlamentaria, de llegar a segunda vuelta y Dios no quiera, indultar a papá.


Según las últimas encuestas conocidas, la diferencia entre los cinco primeros candidatos es de menos de siete puntos, lo que significa que prácticamente nos encontramos con la posibilidad de varios empates técnicos. En los tres meses del caluroso verano limeño, tres de ellos, el exalcalde de Lima, Luis Castañeda, Alejandro Toledo y Ollanta Humala, han ocupado de forma sucesiva el primer lugar de las preferencias demostrando la tremenda fluctuación del electorado. Solamente en los últimos días, un Ollanta Humala necesitado de distanciarse de Chávez ha logrado posicionar la propuesta de la “gran trasformación” que propone su movimiento Gana Perú y aparece como un seguro definidor en segunda vuelta, con 25,1%. Para el otro puesto, la pelea está entre el expresidente Alejandro Toledo (20,4%), Keiko Fujimori (18,1%) y el exministro Pedro Pablo Kuczynski, con 16,3%. Nada está dicho hasta dentro de unas horas.


Un factor que ha marcado la contienda es el rol que les tocó desempeñar a funcionarios y diplomáticos de Washington, Brasilia, Caracas y Santiago. En febrero, el efecto Wikileaks empujó a un Humala rezagado gracias a un cable sobre la visita que hiciera en 2006 un exministro de Toledo, Fernando Rospigliosi y otros analistas cercanos a la Embajada de EE.UU. en Lima solicitando ayuda para debilitar a un Humala radical.


Luego, se conoció la presencia del Partido de los Trabajadores brasileño y los asesores de Lula en la campaña de Gana Perú. En marzo, aparecieron las declaraciones de Chávez sobre Humala. Dijo que era un “buen soldado”, lo que sirvió para que el conservadurismo peruano dijera que Chávez era su “buen comandante”.


Algunos analistas plantearon que Chávez hacía eso para golpear a un Humala cercano a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (más lejana de Caracas que Lula). La semana pasada, el presidente Piñera aseveró que una posible victoria de Humala cambiaría radicalmente las relaciones bilaterales. Ante la inminencia de un triunfo humalista en primera vuelta, ni el presidente Alan García ni sus ministros pudieron contener su neutralidad. Empezaron, ayudados por la prensa, sus ataques acusándolo por la lectura de su discurso en el último debate, el pánico financiero y riesgos para la economía.


Es cierto que este 10 de abril se juega el destino de Perú. Pero además nos toca decidir si queremos mantener un modelo exportador de materias primas, de crecimiento macroeconómico y de escaso “chorreo” hacia abajo, de continuo debilitamiento del Estado y su capacidad de defender y controlar nuestros recursos. O si queremos cambiarlo corrigiendo distorsiones, recuperando capacidades, competencias y funciones en beneficio de todos los peruanos.


 * Analista internacional

 

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