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hace 4 horas

Piden a Santos que separe de sus cargos a embajadores "cuestionados"

Dentro de los jefes diplomáticos que solicitan salgan de sus cargos están el general (r) Mario Montoya y el exsecretario de prensa Cesar Mauricio Velásquez.

En carta enviada al presidente Juan Manuel Santos, el representante Iván Cepeda le solicitó al presidente Juan Manuel Santos, que separe de sus cargos a varios diplomáticos que han sido sancionados por faltas graves, o que se encuentran vinculados a procesos judiciales y disciplinarios.

El congresista le pidió al primer mandatario que retire de su cargo al actual embajador en Perú, Jorge Visbal Martelo, quien tiene un proceso en el despacho de la Fiscal General de la Nación por presuntos nexos con los jefes paramilitares Salvatore Mancuso y Roberto Pupo, alias ‘Jorge 40’.

Lo mismo con respecto al general (R) Mario Montoya Uribe, actual embajador de Colombia en República Dominicana, quien a la fecha, tiene seis investigaciones penales en la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema de Justicia.

También conminó al Jefe de Estado a que separe del cargo a César Mauricio Velásquez, actual embajador en el Vaticano, quien tiene una investigación en la Fiscalía General de la Nación, por su presunta participación en el sonado caso de las ‘chuzadas’.

Según Cepeda, estos funcionarios deben estar en Colombia respondiendo por dichos procesos, y no debe el Gobierno colombiano esperar a que en cualquier momento y al amparo del Artículo 9 de la Convención de Viena, sean declarados personas no gratas por los Estados receptores.

“Es preocupante la ligereza con la que los últimos gobiernos han manejado los nombramientos diplomáticos, poniendo a cuestionables personajes como voceros de Colombia ante el mundo”, aseguró.

Carta de Cepeda

Bogotá D. C., mayo 19 de 2011
Doctor
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
Presidente de la República
Ciudad

Referencia: Derecho de Petición

Respetado Señor Presidente:

De manera comedida y en ejercicio del derecho de petición previsto en los artículos 23 de la Constitución Política y en el 6 y subsiguientes del Código Contencioso Administrativo, le solicito se sirva ordenar la separación del cargo, como jefes de misión diplomática de Colombia en otros países a los ciudadanos que a continuación menciono, por ser objeto de delicadas investigaciones penales, algunas relacionadas con delitos internacionales, o presentar inquietantes antecedentes penales o disciplinarios, contrarios a la óptima calidad personal que exige el servicio diplomático:

1. El actual embajador en Perú, Doctor JORGE VISBAL MARTELO, quien tiene un proceso en el despacho de la Fiscal General de la Nación por posibles vinculación con los jefes paramilitares Salvatore Mancuso y alias Jorge 40 y sus actividades.

2. El General (R) MARIO MONTOYA URIBE, actual embajador de Colombia en República Dominicana quien tiene, a la fecha, seis investigaciones penales en la Unidad Nacional de Fiscalía Delegada Ante la Corte Suprema de Justicia. El estado de esas investigaciones es: cuatro están en investigación previa, una en indagación y una en inhibitorio.

3. Los embajadores de Colombia en Honduras y ante la Organización de Estados Americanos OEA, doctores FRANCISCO CANOSSA GUERRERO y LUIS ALFONSO HOYOS, que fueron despojados de su investidura como parlamentarios colombianos por el honorable Consejo de Estado, por faltas gravísimas a sus deberes como congresistas. La sanción que de por vida recibieron los doctores Canossa y Hoyos, en Colombia equivalente a la llamada muerte política o inhabilitación para volver a ser elegidos, a mi juicio, no resulta ético ni presentable que en el contexto internacional sea convertida en el nacimiento a la vida diplomática.

4. El doctor CÉSAR MAURICIO VELÁSQUEZ, actual embajador en el Vaticano, que tiene una investigación en la Fiscalía General de la Nación, en la cual ya ha rendido interrogatorio, por el sonado caso de los seguimientos e interceptaciones ilegales del DAS a magistrados, políticos y periodistas.

Es preocupante la ligereza con que los últimos gobiernos han manejado los nombramientos diplomáticos, poniendo en varias oportunidades a cuestionables personajes como voceros de Colombia ante el mundo, con el consecuente riesgo de que, en cualquier momento y al amparo del Artículo 9 de la Convención de Viena de 1961, sean declarados personas non gratas por los estados receptores.

Al momento de solicitarle la rectificación de esta grave situación, me permito recordarle, como uno de los más ignominiosos y vergonzosos, el caso de Salvador Arana Sus, nombrado como embajador en Chile durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe, después de que este escuchara en una audiencia televisada las denuncias que el alcalde del municipio de El Roble, Tito Eudaldo Díaz, hiciera sobre su posible asesinato en un complot orquestado por Arana, quien para la época era el gobernador de Sucre y se encontraba sentado al lado del Presidente en la audiencia. El asesinato del alcalde se llevó a cabo pocas semanas después de ese episodio y el presidente Uribe nombró a Salvador Arana como embajador en Chile. La Corte Suprema de Justicia condenó luego a Arana a cuarenta años de prisión por ese crimen.

Cordialmente,

IVÁN CEPEDA CASTRO
Representante a la Cámara