Pizza Margarita

A pesar de su sencillez, la de albahaca, tomate y queso es la reina de las pizzas.

Margarita Juana princesa de Saboya fue la primera reina de Italia, país que nació tras la campaña de unificación liderada por Giuseppe Garibaldi quien logró sacar a los austríacos del Tirol italiano y a los españoles del reino de las dos Sicilias y unió toda la península bajo el cetro del rey Umberto I de Italia. Esta turinesa contrajo nupcias con su primo Umberto y se convirtió en la reina consorte del nuevo reino de Italia en 1878 hasta la muerte de su marido en 1900.

La reina era reconocida por sus intereses culturales. Es bien sabido que en 1889, tras su viaje a Capodimonti en Campania, la reina quiso saber cuáles eran los platillos que comía el pueblo napolitano. Entonces llamaron a Rafaelle Esposito, uno de los mejores pizzeros de una región llena de marineros y braceros que se alimentaban de pan, tomates y queso de búfala. Esposito, con el afán de complacer a la soberana, hizo entonces un platillo que llevaría para siempre su nombre: la pizza Margherita. Con el pan, la pizzaiola (la salsa de tomates), el queso mozzarella y algunas hojas de albahaca, el pizzero (o pizzaiolo) representó rápidamente los colores de la bandera italiana rojo, verde y blanco consagrando así una de las recetas más tradicionales de pizza.

Con los años y con las migraciones de italianos a Estados Unidos y otros países, este platillo de puerto se convirtió en uno de los más representativos de la cultura sureña italiana. Algunas pizzas como la pugliese (hecha con cebolla, queso de cabra y pimienta); la marinara (originalmente hecha solo de ajo, salsa a base de tomate y queso) y precisamente la margarita fueron las originales que abrieron paso a todo un género que poco a poco se fue llenando de variedades. Ahora, encontrar restaurantes de pizza con todos los ingredientes imaginables no suena a profanación, muchos la definen como fast food y si bien no es del todo una herejía, pues se comía de pie en las esquinas del puerto de Nápoles, los italianos siguen alegando que para comerse una de las buenas hace falta estar al lado del Vesubio.

La pizza nació en el puerto de Nápoles, era el plato de pobres y rústicos marineros y cargadores de puerto. La visita de la reina Margarita a la ciudad y su interés por probar este plato le dio el empujón para que trascendiera la gastronomía italiana.

Ingredientes:

Para la pasta:


500 gramos de harina

0,25 gramos de levadura de cerveza

1 cucharada de aceite

½ cucharada sopera de sal

200 ml de agua tibia

Para la cubierta:

300 gramos de mozzarella,

200 gramos de tomates pelados y triturados

20 gramos de orégano

Aceite de oliva extravirgen

Preparación:

Desmenuzar la levadura en el agua tibia, agregar la sal y el aceite. Sobre la harina y en una tabla grande mezclar el agua con la levadura y amasar hasta que la masa esté suave y elástica.

Haga una bola de masa y déjela cubierta con un trapo mientras la levadura crece, hasta que ésta duplique su tamaño. Con las manos cubiertas de harina haga pequeñas bolas de pasta de aproximadamente 130 gramos cada una, y déjelas crecer otros minutos. Luego, con un rodillo, aplane la masa y cubra el molde en donde hará la pizza. Distribuya sobre la masa los tomates pelados y triturados. Agregue la mozzarella en cuadritos, el aceite de oliva y el orégano. Meta la pizza en el horno a 220ºC, de 15 a 20 minutos.

Temas relacionados
últimas noticias

El poder de la sugestión

Un diamante en la corona