Playa Girón

La derrota de los norteamericanos y sus aliados se selló el 19 de abril de 1961. Fueron las horas más amargas del entonces presidente John F. Kennedy. El intento de derrocar a Fidel Castro se organizó desde el período de Eisenhower.

Habían pasado ocho años, con su carga de recuerdos amargos y muerte, de víctimas y héroes mezclados con gloria de patria y victoria. Habían pasado los señalamientos políticos a John F. Kennedy, las culpas por el fracaso de la invasión de los Estados Unidos a Cuba en abril de 1961, su asesinato el 23 de noviembre de 1963, eternamente impune y misterioso. Habían pasado los discursos triunfales y triunfalistas de Fidel Castro en cada aniversario de la derrota norteamericana en Bahía Cochinos, “De Girón se pueden sacar muchas lecciones. Sería imposible enumerarlas todas, ni pretendo eso; pero sí quiero señalar algo que, aunque lo he mencionado en otra ocasión, no por ello debe dejar de repetirse un día como hoy: la importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón”.

Habían pasado las declaraciones de guerra fría de Leónid Brezhnev, las respuestas de Lyndon B. Johnson, las tensiones, las conspiraciones, los espías, los vendidos, los legionarios, los mitos, las verdades a medias, las mentiras completas, el blanco y el negro, la historia, los bloqueos, el hambre y la lucha, e incluso, la literatura, la música, la poesía, la historia y la Gran Historia. Habían pasado los 60 y su rebeldía cuando un muchacho de nombre Silvio, y apellido Rodríguez, decidió subirse a un barco que llevaba por nombre Playa Girón, y desde ahí compuso una de las canciones que plasmarían los sucesos de abril del 61 para siempre. “Compañeros de historia, tomando en cuenta lo implacable que debe ser la verdad, quisiera preguntar —me urge tanto—, ¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar? Si alguien roba comida y después da la vida, ¿qué hacer? ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades? ¿Hasta dónde sabemos? Que escriban, pues, la historia, su historia, los hombres del “Playa Girón”.

Su canto era para los hombres del barco pesquero, pero también para los otros, los de antes, los que combatieron contra las tropas estadounidenses en Bahía Cochinos, que en realidad eran cubanos exiliados, viejos militares del régimen de Fulgencio Batista, hacendados en busca de recuperar sus tierras. Como los describió Eduardo Galeano, “Los invasores eran parásitos y verdugos, jóvenes millonarios, veteranos de mil crímenes. Nadie asume la responsabilidad de Playa Girón ni de nada; todos eran cocineros en la expedición. Ramón Calviño, célebre torturador de los tiempos de Batista, sufre amnesia total ante las mujeres por él golpeadas y pateadas y violadas, que lo reconocen y lo increpan. El padre Ismael de Lugo, capellán de la brigada de asalto, busca amparo bajo el manto de la Virgen. Él había peleado del lado de Franco en la Guerra Española, por consejo de la Virgen, y ahora ha invadido Cuba para que la Virgen no sufra más contemplando tanto comunismo. El padre Lugo invoca una Virgen empresaria, dueña de algún banco o plantación nacionalizada, que piensa y siente como los otros mil doscientos prisioneros: el derecho es el derecho de propiedad y de herencia; la libertad, libertad de empresa. La sociedad modelo, una sociedad anónima. La democracia ejemplar, una asamblea de accionistas. Todos los invasores han sido educados en la ética de la impunidad. Nadie reconoce haber matado a nadie. Y al fin y al cabo, tampoco la miseria firma sus crímenes. Algunos periodistas les preguntan sobre las injusticias sociales, pero ellos se lavan las manos, el sistema se lava las manos: los niños que en Cuba y en toda América Latina mueren a poco de nacer, mueren de gastroenteritis, no de capitalismo”.

Ya Sara González había signado para siempre la victoria cubana con Girón, La victoria. “Canto y llanto de la tierra, canto y llanto de la gloria, y entre canto y llanto de la guerra, nuestra primera victoria”. Ya Nicolás Guillén había escrito Abril sus flores abría, manto azul, corona verde, rey de serena fragancia que apenas las hojas mueve, cuando desde el alto norte flota de piratas viene a herir con fácil cuchillo, como los traidores hieren, el gran pecho de Girón que junto a la mar se extiende. Los hechos habían pasado. La historia contaba que desde la toma del poder de Cuba de Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto Guevara y unos cuantos barbudos más, los Estados Unidos habían comenzado a armar grupos contrarrevolucionarios. Los exiliados, la CIA, políticos, terratenientes. En últimas, los perjudicados con la caída de Batista y sus privilegios.

El 15 de abril de 1961, ocho aviones A-26, con bandera cubana en el fuselaje, bombardearon los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el Antonio Maceo de Santiago de Cuba, con el resultado de cinco aviones destruidos: un Sea Fury, dos B-26 y dos aviones de transporte. Este fue el único bombardeo que se realizó de los tres previstos. Los demás fueron cancelados por Kennedy. Veinticuatro horas más tarde,  Fidel Castro declaró el carácter socialista y marxista de la Revolución Cubana, pese a que en 1959 había reiterado su rechazo al comunismo en entrevistas a la prensa radial, escrita y televisiva. El ejército y las Milicias Nacionales Revolucionarias concentraron sus efectivos ante una posible invasión. El naciente Departamento de Seguridad del Estado de la Revolución Cubana (más conocido como G-2) llevó a cabo una extensa redada para encarcelar a un gran número de potenciales opositores, lo que neutralizó numerosos contactos de la contrarrevolución, en particular en La Habana.

El 17 en la madrugada desembarcaron en Playa Girón 1.200 miembros de las milicias enemigas de Cuba. Controlaron las carreteras adyacentes y cientos de hectáreas tierra adentro. Horas más tarde, la fuerza aérea revolucionaria derribó siete aviones B-26 y dejó fuera de combate a los buques Houston y Río Escondido, cerca de Playa Larga, mientras llegaban las tropas del gobierno. En la noche, los barcos de la brigada asaltante se retiraron. Un día después, las tropas invasoras retrocedieron. El mismo Fidel Castro llegó a la zona y participó en las últimas acciones. La victoria fue absoluta. Era hora, entonces, de que contaran la historia, su historia los hombres de Playa Girón.

Cronología

1961

15 de abril

Aviones A-26 bombardean aeropuertos militares en Santiago de Cuba, La Habana y San Antonio de los Baños. Aunque destruyen objetivos, no afectan sensiblemente la fuerza aérea cubana.

16 de abril

Fidel Castro declara el carácter socialista de la revolución y concentra el ejército y las Milicias Nacionales Revolucionarias para defenderse de la invasión. Un gran número de opositores fueron encarcelados.

18 de abril

La fuerza aérea cubana se defiende atacando los buques norteamericanos en Playa Girón y Playa Larga. Los ataques terrestres obligan a las tropas extranjeras a agruparse en Playa Girón.

19 de abril

Los invasores son cercados consecuencia del poco apoyo aéreo y la escasez de municiones. Finalmente optan por la rendición y son llevados al sistema de justicia cubano.

Las relaciones con Cuba continúan en crisis

El destino de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, en ruinas por cinco décadas, parecía tener un nuevo aire hace dos años, cuando Barack Obama llegó a la presidencia del país norteamericano con un discurso que incluía un acercamiento a la isla.

No obstante, a pesar de que actualmente las referencias mutuas en los canales diplomáticos no son tan recias como en otros tiempos, los avances han sido pocos. Las exigencias de Washington al régimen de los hermanos Castro de liberar a todos los presos políticos y permitir una apertura política no han sido aceptadas en Cuba y el embargo económico a la isla continúa a pesar de que Obama haya flexibilizado los controles para los americanos que decidan viajar a ese país. “Ambas naciones están comprometidas en un baile en el que ninguna está bailando realmente", según Christopher Sabatini, director de Política de la Americas Society.

Histórico congreso comunista

“O rectificamos o nos hundimos”. Con esta advertencia, el presidente cubano, Raúl Castro, de 79 años, convocó el VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), el primero en 14 años, que se celebrará del 16 al 19 de abril y que tiene como objetivo fijar el nuevo rumbo económico y político de la revolución. Mil delegados deben votar las reformas económicas de Raúl Castro, entre ellas el desarrollo y diversificación del sector turístico, comercial y agricultor de la isla, renovar la estructura del sistema de partido único y reelegir o relevar a Fidel Castro, de 84 años y retirado del gobierno desde que enfermó en 2006, como máximo jefe del PCC.

El Congreso, que tiene nueve años de retraso, será crucial, según el propio presidente, por ser el último con la “generación histórica” que llevó al triunfo de la revolución el 1º de enero de 1959 y libró batallas como la de Bahía Cochinos.

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