Polo definiría este lunes su candidato a la Alcaldía

Con Jaime Dussán o Tarcisio Mora se la jugaría en Bogotá, hasta ahora su fortín electoral.

Lograron lo históricamente imposible al unir en una sola orilla todas las izquierdas que hay en el país: la moderada, la radical, la que se desarmó, la de las feministas, la de los LGBTI, la de los indígenas, la de los dinosaurios... Todas las izquierdas bajo un techo que  nació en 2003, después de décadas de intentos frustrados, unos llamados Unión Patriótica, otros llamados Alianza Democrática M-19.

Saborearon las mieles de una votación sin  precedentes en unas presidenciales (en 2006, cuando Carlos Gaviria obtuvo 2’600.000 apoyos), consiguieron representación en el Congreso y conquistaron dos veces seguidas el segundo cargo más importante del país. Pero el sol dejó de brillar sobre sus cabezas y ahora el Polo Democrático Alternativo enfrenta la peor crisis de su historia por  las investigaciones contra dos de sus fichas más importantes: Samuel e Iván Moreno Rojas, y por el resquebrajamiento en sus bases.

A cuatro meses de los comicios regionales y cuando casi todos los partidos tienen lista su mejor artillería electoral, el Polo no ha podido encontrar una figura de peso que acepte dar la pelea por la Alcaldía de Bogotá, la joya de la corona que alcanzaron en 2003 con Lucho Garzón y en 2007  con el suspendido alcalde Samuel Moreno.   

Con Clara López Obregón como mandataria encargada, haciendo su mejor esfuerzo para  apagar los incendios provocados por el escándalo del llamado cartel de la contratación en el Distrito, son muchos los nombres que se han barajado para escoger un candidato que llegue con fuerza a las elecciones. Se han rumorado los de Carlos Gaviria, Germán Navas, Jorge Enrique Robledo, Cecilia López y hasta el de la inhabilitada Piedad Córdoba. Por ahora, nadie ha querido cargar con el peso del descrédito de la administración Moreno.

Por cuenta de la presunta corrupción de algunos de sus líderes, y del apoyo irrestricto que se le dio a éstos, el Polo vio partir a fines del año pasado a uno de sus baluartes fundamentales: el hoy candidato independiente Gustavo Petro, y posteriormente a figuras como el concejal Carlos Vicente de Roux.

La salida de Petro se sumó a la renuncia de Lucho Garzón, fundador del partido, quien en 2009 se fue  por falta de espacios políticos  en una colectividad que, según muchos, quedó cooptada por el Partido Comunista y el MOIR. Es decir, por la izquierda tradicional.

Esas mayorías, reunidas en el Comité Ejecutivo Nacional y en la Coordinación Distrital del Polo, se encontrarán mañana para tomar decisiones determinantes en el futuro de la iniciativa de izquierda más exitosa de la historia de Colombia: se escogerá al presidente  del partido y al candidato a la Alcaldía de la capital. Además, se dice que podría concretarse la expulsión de los hermanos Moreno Rojas.

Las consultas informales señalan que la aspiración en Bogotá quedaría en manos del líder sindical Tarcisio Mora o del excongresista Jaime Dussán. Este último reconoció que no descarta ser candidato: “Cuando los partidos están en crisis, los comandantes se ponen al frente. Ese comandante puedo ser yo”.

Carlos Romero, miembro del Comité Ejecutivo Nacional, apostó por Mora: “Creo que tendrá un apoyo mayoritario en la reunión del lunes”. Lo mismo hizo el senador Jorge Enrique Robledo, quien afirmó: “Tarcisio Mora sería un excelente candidato”.

La cuestión es que se trataría de un aspirante de no muy alto perfil, sindicalista de vieja data, proveniente del Partido Comunista, que no ha tenido éxito en las dos ocasiones en las que se ha lanzado al Senado. Si el rumor resulta cierto, con él se la jugaría el Polo en la ciudad que ha sido su fortín electoral.

Pero más allá del nombre del ungido, cabe preguntarse si el Polo logrará salir del invierno que padece por cuenta del capítulo Bogotá.  Gustavo Petro cree que sí, pero que no será por ahora: “Todo partido tiene una segunda oportunidad, pero tendrá que pasar mucho”.

Coincide un poco con Carlos Gaviria, quien está seguro de que “el Polo encontrará su rumbo”, y con Jaime Dussán, quien advierte tajante que “en política no hay muertos”.

Desde otra orilla, el concejal del Partido Verde y expolista Antonio Sanguino opina que los hermanos Moreno Rojas le hicieron un daño “devastador” al partido amarillo y también afectaron la izquierda democrática que venía en ascenso: “El país atravesado por la violencia necesita de una izquierda que haga inútil el uso de las armas”.

Optimista, el senador Robledo dice que los hechos demuestran que ningún sector imprescindible se ha ido del Polo, que si bien en Bogotá “hay un desgaste”, no hay un departamento del país en el que no tengan listas para las elecciones, y que el partido no tiene por qué hacer ninguna autocrítica: “¿De qué nos vamos a autocriticar? Si alguien delinque, asume una responsabilidad que es individual”.

¿Opinarán lo mismo sus electores? Tal vez al final  de otro sueño de  izquierda unida, habrá que ver si el Polo de nuevo logra lo que parece imposible y se sobrepone a su crisis.

 

últimas noticias