Por ahora la paz es lejana

Dos expertos analizan las implicaciones que tendría el hecho de partir de las fronteras de 1967 para dar fin al conflicto entre Israel y Palestina.

Desde que el jueves pasado el presidente de EE.UU., Barack Obama, pronunciara su discurso sobre Oriente Medio mostrándose a favor de que un proceso de paz entre Israel y Palestina se base en las fronteras de 1967, son muchas las voces que han respaldado o rechazado la iniciativa. Mientras la Unión Europea y la Liga Árabe celebraron la propuesta, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, la rechazó y puso como condición para sentarse a negociar que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, rompa el pacto que hace unas semanas alcanzó con el grupo Hamas, que actualmente controla la Franja de Gaza y al que se le acusa de terrorismo. Petición que no fue bien tomada por el gobierno palestino, que afirmó: “Netanyahu echó por la borda cualquier oportunidad de tratar los asuntos cruciales del conflicto de una manera lógica”.

Con el fin de analizar el presente y el futuro del conflicto palestino-israelí, El Espectador habló con dos de sus colaboradores expertos en Oriente Medio, Marcos Peckel y Víctor de Currea-Lugo.

¿Qué opinión tienen de la propuesta de Obama sobre las fronteras del 67?

Marcos Peckel: Obama parece estar resignado a que no va a haber negociación. Que las dificultades para iniciar ese son muy complicadas. Estoy de acuerdo en que la negociación se tiene que hacer sobre esa base de las fronteras del 67. Como han pasado tantos años, se han establecido hechos en el terreno que van a hacer necesarias algunas modificaciones en esas fronteras, en especial, alrededor de Jerusalén.

Víctor de Currea: Esa posibilidad no sólo la ha dicho Obama, también la Liga Árabe en 2002 y mucho antes casi todos los grupos palestinos. El acuerdo de Oslo, el reconocimiento que se dio a Israel por parte de Yasser Arafat está basado en eso. Esto implica, y es la cuota de realismo, que a partir de esas fronteras se entre en una negociación para ajustar un mapa en el que sea viable un estado palestino.

¿Cuál podría ser la justificación de Israel para rechazar el discurso de Obama? El primer ministro Netanyahu calificó la idea de “impracticable”.

V.D.C.: Tiene que ver con qué oye el otro cuando se habla fronteras del 67. Hay gente que oye West Bank, Cisjordania y gente que incluye Jerusalén del Este y ahí se genera uno u otro rechazo. El otro asunto es que hay sectores de lado y lado que no quieren negociar.

M.P.: Cualquier cosa que hubiera dicho Obama hubiera generado reacciones en ambos lados. Netanyahu estaba mirando más hacia adentro que hacia afuera al rechazar el término, estaba mirando hacia una coalición frágil que tiene con partidos de derecha que rechazan la idea de negociar con palestinos.

El Cuarteto (EE.UU., Rusia, La Unión Europea y la ONU) respaldó la propuesta de Obama. ¿Esto tiene algún significado para el diálogo?

V.D.C.: La ONU puede, si se cumple con unas formalidades jurídicas y de análisis, llegar a imponer la paz e Israel está obligado a respetar ese principio. El paso atrás que dio el domingo Obama, a mi juicio, fue decir que la paz entre Israel y Palestina es un asunto esencialmente bilateral, donde la ONU no cabe. De nuevo volvemos al problema de si el derecho y la comunidad internacional tienen un espacio vacío. Si se toman decisiones como la intervención en Libia, también podría interesar lo que pasa en el Medio Oriente desde el derecho internacional y desde la carta de Naciones Unidas.

M.P.: El Cuarteto obviamente aprueba el plan de Obama porque ese plan no tiene nada nuevo, no propuso nada revolucionario.

Desde septiembre se suspendieron las últimas negociaciones entre Israel y Palestina, al vencerse la moratoria de construcción en territorio ocupado. ¿Sirve de algo el proceso que alcanzó a desarrollarse?

M.P.: No, no se hizo nada. Siempre fui escéptico de que pudiera pasa algo. Y la verdad, para ser honesto, en la coyuntura actual le veo muy pocas posibilidades a una negociación de paz.
V.D.C.: El conflicto israelí – palestino ha tenido casi una propuesta de paz al año y si no arranca es porque no hay una voluntad de paz. Hay dos tendencias, una que es hablar, sí y solo sí, y hay una lista de precondiciones que de alguna manera es una posibilidad de negar el diálogo. La otra es la de negociar desde cero y todo es negociable, incluso el derecho internacional. Son dos extremos entre los que habría que buscar un punto.

M.P.: Yo quiero nombrar el tema de Hamas. Usted decía en una columna que Israel no negociaba porque los palestinos estaban divididos y ahora tampoco porque están unidos. En una negociación lo mínimo que debe haber es que si un grupo que forma parte del ente negociador palestino, si va a ser Hamas en ese gobierno de unidad nacional, este tiene por lo menos que reconocer a Israel y renunciar a la violencia.

V.D.C.: Cuando Obama plantea el derecho de legítima defensa del Estado de Israel creo que es correcto. Ahora, ¿el pueblo palestino tendría derecho a la legítima defensa? Sobre la violencia no nos mintamos, y quiero dejar en claro que no defiendo a Hamas, la operación ‘Plomo Fundido’ dejó 1.400 muertos palestinos contra 10 israelíes, con cuatro o seis que fueron de fuego amigo. Hay una fisura y es la igualdad de partes en un debate.

M.P.: Israel no tiene ninguna intención de agresión contra sus vecinos en la medida en que pueda firmar una paz con ellos, pero el tema es la dificultad que enfrenta un Estado en su lucha contra actores no estatales. Hamas ataca con cohetes refugiándose en escuelas, en hospitales o en barrios densamente poblados para que cuando venga la reacción de Israel sean civiles las víctimas. Ahora, usted habla de 1.400 contra 10, es una forma de presentar las cosas. Lo que quería Hamas era matar la mayor cantidad de civiles israelíes. El país está lleno de refugios antiaéreos que cuando viene un cohete, la gente tiene 20 y 30 segundos para refugiarse, por eso no murieron tantos.

V.D.C.: Yo estuve allí en 2004 y 2005 allí y vi ataques contra civiles que no dependían de que hubiera alguien de Hamas disfrazado de civil. Hubo ataques deliberados, sistemáticos que además instituciones serias, incluso judías lo han reconocido. Creo que al crear un espacio de diálogo Hamas se ve obligado a entrar en un juego político que lo aleja de la violencia. Me preocupa a veces que el problema de Palestina se reduce a Hamas cuando el asunto de fondo es la ocupación de Israel.

¿Cómo solucionar el tema de los asentamientos?

M.P.: Son parte de la negociación. A mí no me queda duda de que el día que haya un acuerdo de paz firmado por las partes entre Israel y los palestinos, los asentamientos que queden dentro del estado palestino van a ser desmantelados, excepto aquellos que van a hacer parte del intercambio territorial. El muro de división también.

V.D.C.: Yo no comparto la idea que de vayan a ser desmantelados, uno no arma una casa con concreto, uno arma una tienda de campaña si se va a quedar solo un rato. La última vez que estuve en Jerusalén estaban construyendo un tranvía para unir los asentamientos.

¿Los asentamientos son utilizados con fines políticos?

V.D.C.: Son una política de Estado y son una grave violación al Derecho Internacional Humanitario. Yo quisiera tener el optimismo que tiene Marcos Peckel. Ahora el problema del muro es que no separa a israelíes de palestinos sino a palestinos de palestinos. El argumento de la lucha contra el terror se cae de su propio peso porque no se puede estar dejando a ambos lados del muro población que podría 'esconder terroristas'.

M.P.: El tema de los asentamientos para mí es uno de los temas menos complicados de resolver y los palestinos se escudaron en los asentamientos para no negociar. No porque no les interese sino porque ellos no tienen el capital político para asumir compromisos. Tienen a Hamas en Gaza, que puede, en cualquier momento, sabotear los acuerdos de paz.

V.D.C.: Ahora, lo que uno ve es que los colonos no solamente tienen armas largas sino que las usan de manera deliberada, sistemática e impune contra los civiles palestinos. Ese uso de la fuerza, esas carreteras que no puede cruzar un carro palestino, es un aspecto que habría que responderse.

M.P.: No soy en absoluto vocero de los colonos, ni apoyo lo que hacen. Estoy de acuerdo con que los colonos representan la extrema derecha religiosa, son un grupo importante en Israel. No estoy de acuerdo en lo que hacen, pero yo no mezclo colonos con soldados, yo sí puedo hacer la diferenciación. Si hay un ejército en el mundo que cumple con todos los protocolos de la guerra es el de Israel.

El llamado ‘Wikileaks pelestino’, una serie de documentos secretos -de negociaciones de 1999 hasta 2010- habla de condiciones sin precedentes para Israel de parte de la Autoridad Palestina . ¿Por qué no se dio la paz?

M.P.: Los ‘palestinian papers’ de Al Jazeera no revelan nada nuevo. Esos son los parámetros de la paz sobre la base del intercambio territorial, la no aceptación de la ley del retorno, una soberanía compartida sobre Jerusalén y por eso muchos palestinos han hablado de que es irreal.

V.D.C.: A la conclusión a la que uno llega después de leerlos es que si hay una tendencia de la Autoridad Palestina de negociar a cualquier costa y también hay un cerramiento del lado israelí a no negociar. Leyéndolos con cuidado, la pregunta a la que uno llega no es por qué si a Israel le ofrecen casi todo sigue insistiendo en que no. Ahí es donde uno duda de que haya una voluntad política.

M.P.: Creo que no está claro quien dijo que no. Yo no sé si Abbas, líder de la Autoridad Palestina, hubiera podido decir sí en ese entonces y firmar porque tenía mucha oposición. Y del otro lado, Olmert, primer ministro de Israel, estaba completamente deslegitimado por sus escándalos de corrupción. Eran dos líderes débiles negociando un conflicto muy complejo.

¿Cómo resolver el problema de los refugiados y el derecho de retorno?

V.D.C.: La expulsión masiva mediante el uso de la fuerza de palestinos del actual territorio israelí es real y eso produjo una serie de refugiados y desplazados. Muchos palestinos dicen que no quieren volver a Israel y que lo único que esperan es que Israel sea capaz de decir que echó a sus familias. Es un asunto simbólico.

M.P.: Yo estoy completamente de acuerdo con que el éxodo masivo existió, pero Israel no es responsable de él. ¿Por qué se dio? Porque el 15 de mayo de 1948 Israel declara su independencia y al día siguiente es atacado por el ejército de siete países árabes. Muchos de los palestinos se fueron por voluntad propia, otros por miedo, por temor, y otros por el acoso de las fuerzas de Israel que ni siquiera era Israel, era un ejército que tenía un día de vida. Pero la guerra fue la causante del problema.

¿Cuál es el interés de EE.UU. de frenar una resolución de la ONU que declare el Estado palestino?

M.P.: Lo que dice Mahmmud Abbas en un editorial de The New York Times me parece aterrador. Dice que una vez se cree el Estado palestino, estarán demandando las demás cosas que cree que le corresponden. Frente a eso, una de las exigencias de Israel es que cuando se cree el Estado palestino, ese sea el fin del conflicto. Un Estado es un Estado cuando lo reciben en las Naciones Unidas, esa es la ley internacional independientemente de otras consideraciones que se hagan.

V.D.C.: Cuando Ben Gurión dijo, el 14 de mayo de 1948, que nacía el estado de Israel, EE.UU. lo reconoció y se le llamó Estado. Poco importa que más de cien países hayan reconocido a Palestina, si los grandes del Consejo de Seguridad dicen que no es un Estado, no es un Estado. Entonces a mí me preocupa que sea un disparo fallido en el escenario que sueñan los palestinos, que la Asamblea General se levante en masa, aplauda y diga que se crea el Estado palestino para que después Obama anuncie que veta la medida, como ya anunció que lo haría.
 

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