Por encima de los 37° de temperatura

Cómo identificarla y qué hacer con la fiebre. Este es uno de los síntomas más claros de que algo no anda bien.

La fiebre, o elevación de la temperatura corporal, no es una enfermedad en sí misma sino un síntoma de que algo no anda bien y el sistema de defensa está reaccionando. Debido a la fragilidad de los bebés y los niños es fundamental que ante la presencia de fiebre –además de otros síntomas como pérdida de apetito, vómitos o dolor abdominal, irritabilidad, somnolencia excesiva, dolor de cabeza, llanto persistente, dolor de garganta, dificultad para respirar, dolor de oídos, dolor al orinar–, los padres o cuidadores actúen llamando al pediatra o buscando atención inmediata, principalmente en el caso de recién nacidos y hasta los 12 meses, pero primero use el termómetro.

La temperatura promedio es de 37° C por via rectal (la más precisa en menores de 5 años). Estos valores varían un poco si se toma de manera oral (debajo de la lengua) o axilar que es la más imprecisa, pero más fácil de tomar en niños.

Para disminuir la temperatura corporal use métodos físicos (descubriéndolo, usando paños de agua tibia en la coyunturas o dándole un baño de agua tibia) y observe muy bien la sintomatología para poder ayudar a los médicos a realizar un diagnóstico. El médico será quien recomiende el uso de medicamentos como el acetaminofén para bajar la temperatura.

Una vez identificado que el niño tiene fiebre hay que atacar la causa, y tratar de evitar que pase de los 39º pues la temperatura alta y persistente genera deshidratación y, en algunos casos, convulsiones febriles. La fiebre en bebés requiere atención inmediata.

Sin fiebre

Rectal: 36.6°-38.0°C

Axilar: 35.0°-37.3°C

Oral: 35.5°-37.5°C

Con fiebre


Rectal: Más de 38.0°C Oral: Más de 37.8°C

Axilar: Más de 37.2°C

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