Por físico amor a la ciencia

Hace un cuarto de siglo, el más prestigioso grupo de investigadores del país se instaló en viejas residencias estudiantiles de la U. Nacional, para darle vida, entre otros, al laboratorio de neurociencias de Rodolfo Llinás.

En 1979 Abdus Salam ya tenía seguidores en la comunidad científica colombiana. Luego de varios años de trabajo dedicado al modelo electrodébil (que unifica la fuerza electromagnética y la fuerza nuclear débil), fue galardonado con el Premio Nobel de Física.


Salam fue siempre un visionario. Su mayor preocupación era entonces que, en un mundo sin internet y sin grandes avances en las telecomunicaciones, los científicos, y en particular los físicos del Tercer Mundo, no pudieran mantenerse enterados de lo que estaba pasando en el mundo. Fue por eso que unos años antes, en 1964, decidió fundar, con apoyo del gobierno italiano y de la agencia de energía atómica, el Centro Internacional de Física Teórica en Trieste, al norte de Italia.


La idea del Centro era tener un espacio para que físicos de países en desarrollo pudieran ir a Trieste y estar en contacto con sus colegas. La iniciativa lo llevó a ofrecer, a través del Centro, una serie de cursos cortos para actualizar a científicos de todas las disciplinas, especialmente a los dedicados a la física.


Salam  tuvo eco en Colombia a finales de los años setenta. El modelo creado en Trieste fue la base para que el físico italiano Galileo Violini, quien trabajaba entonces en la Universidad de los Andes, pensara en crear un centro con carácter más regional.


Durante su visita a Colombia en el 80, en  una gira  de promoción científica por Latinoamérica, Salam ofreció apoyo a sus colegas colombianos, multiplicados gracias  a la fama que le llegó con el Nobel. Entre ellos, estaba uno de los físicos más destacados del país, Eduardo Posada, actual director del Centro Internacional de Física (CIF).


Fue entonces cuando se creó la Asociación Promotora del Centro Internacional de Física (Acif), a través de la cual se comenzaron a desarrollar actividades académicas y pedagógicas. En 1982 emprendieron la tarea de organizar cursos similares a los de Trieste, con tanta acogida que se llegaron a ofrecer cerca de 200 cursos de carácter internacional, con más de 2.000 profesores y cerca de 8.000 participantes.


“Ahí incursionamos en temas adicionales a la física, nos metimos mucho en medicina, medioambiente, energías renovables y energías no convencionales”, relata Posada.


Pero fue una propuesta de la Universidad Nacional la que les permitió cambiar el rumbo. En 1986 la institución educativa les cedió unas residencias estudiantiles en el edificio Manuel Ancízar, dentro del campus universitario, para que contaran  con instalaciones y montaran laboratorios de investigación y desarrollo.  La Acif se transformó en el Centro Internacional de Física.


Así nació, en 1988, el laboratorio de biofísica y neurociencias,  idea del médico neurofisiólogo Rodolfo Llinás, ejecutada por Isabel Llano. Con el tiempo el laboratorio dejó a un lado la neurociencia y se dedicó a estudiar las enfermedades parasitarias, pensando en que el tema que más le podía interesar a Colombia y a la región era atacar las patologías tropicales. Tomando como modelo la leishmaniasis y utilizando los métodos de las neurociencias, el grupo ha orientado su investigación a resolver los problemas de la región y a innovar en los tratamientos para controlar o repeler dichas enfermedades.


Con el surgimiento del primer grupo vinieron luego otros cuatro importantes grupos de trabajo. El de biotecnología, dedicado a los métodos de cultivos de tejido vegetal y cultivos in vitro; el de física aplicada y desarrollo tecnológico, que ha incursionado en el diseño electrónico, desarrollando tarjetas de control y adquisición de datos que utiliza en sus aplicaciones, lo mismo que en el desarrollo de software de control especializado y en el diseño mecánico y eléctrico; el de óptica, que dispone de uno de los mejores laboratorios de América Latina y cuyo montaje se efectuó en colaboración con investigadores de la Academia de Ciencias de Ucrania y la financiación de Colciencias; y el de ciencias de materiales, enfocado en temas relacionados con la nanotecnología y la aplicación de insecticidas contra plagas.


Crear los grupos de investigación, conseguir recursos para su sostenimiento e incursionar en temas y métodos novedosos no fue una tarea fácil. Los científicos encargados de dirigir los grupos empezaron de ceros con la generación de proyectos que no sólo fueran de interés en el mundo académico, sino que les permitieran hacer aportes a otras áreas.


“Siempre he pensado que los conocimientos que uno adquiere a lo largo de la carrera, en los estudios como físico, deben servir para resolver problemas de la vida real, de la gente que trabaja en la industria; del Gobierno, problemas tecnológicos y científicos que están presentes en el quehacer diario”, señala José García, director del Departamento de Física Aplicada y Desarrollo Tecnológico.


Al igual que los otros grupos de investigación, el suyo se ha enfocado en buscar personas, empresas o entidades que tengan algún tipo de problema que no se ha podido resolver por no encontrar la solución en el mercado. Su objetivo de marcar una diferencia con otros grupos de investigación se ha cumplido de manera contundente.


“Hemos trabajado en temas como  medidas eléctricas, emisión de gases, obtención de imágenes satelitales y desarrollo de tecnología para eso. Recientemente heabordamos el de los sistemas de transmisión remota utilizando radios de muy poca potencia”, puntualiza.


Han pasado 25 años desde la fundación del Centro Internacional de Física y los aportes que ha hecho a la ciencia, la tecnología y el conocimiento son innumerables. Sus investigadores han orientado el trabajo a la cooperación con la industria y el sector productivo para pensar en soluciones efectivas para problemáticas regionales y mundiales como la contaminación atmosférica en las plantas de producción de energía, el tratamiento para enfermedades parasitarias como chagas y malaria o la elaboración de pilotos para hacer medición del consumo eléctrico en los hogares, con transmisión por radio y monitoreo remoto. Aunque la ciencia y el desarrollo pareciera no tener mucha relevancia en la agenda nacional, hay una cantidad importante de investigadores que día a día trabajan por posicionar al país en esos temas: por lo menos 5.000 grupos de investigación, cerca de 20.000 investigadores de los cuales 4.000 tienen PhD, y no menos de 100 institutos o centros de investigación.


Muchos de ellos inspirados por los expertos que hace 25 años decidieron abrirle espacio a la ciencia en un viejo edificio de estudiantes universitarios.


"Podemos ser muy competitivos": Eduardo Posada


Para el director del Centro Internacional de Física, Eduardo Posada, hay una capacidad nacional muy grande para realizar  proyectos, aunque ni el mismo Gobierno sabe lo que tiene el país. Considera que hay una demanda de recursos que no está satisfecha y que hay que traer mucha inversión del sector privado, así como fomentar la creación de empresas de nivel tecnológico. “Hacen falta una política mucho más agresiva por parte del Gobierno y unos estímulos que fomenten la inversión privada en estos temas, tanto para crear empresas como para modernizar las actuales”, afirma Posada.


Para él, en Colombia se puede  trabajar y hacer cosas de la misma calidad que en EE.UU. y en Alemania, por la tercera parte del precio. “Tenemos  mano de obra calificada barata, gente muy buena que esta a nivel internacional”, puntualiza.


Preparados para la celebración


Con motivo de la conmemoración de los 25 años, el Centro Internacional de Física realizará este miércoles en la tarde, en el hotel Sheraton de Bogotá, el panel “Hacia una Política de Ciencia, Tecnología e Innovación para Colombia”.


El evento contará con la presencia de Rosario Córdoba, directora del Consejo Privado de Competitividad; Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional; Jaime Restrepo, director de Colciencias; José Antonio Vargas Lleras, presidente de Codensa, y Hernando José Gómez, director del Departamento Nacional de Planeación.


En horas de la mañana se llevará a cabo un conversatorio en el auditorio principal del edificio Luis Carlos Sarmiento, en la Universidad Nacional, en el que participarán Eduardo Posada, director del CIF; Galileo Violini, cofundador y director emérito del centro, y Fernando Quevedo, director del Centro Internacional de Física Teórica de Trieste (Italia).

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