Por rebelión a presidente Rafael Correa, retiran a un oficial

Se trata del coronel Rolando Tapia, a quien sindican de organizar los hechos de septiembre de 2010.

El Consejo de Generales de la Policía de Ecuador decidió este viernes separar de sus filas al coronel Rolando Tapia, acusado y detenido por una rebelión de agentes el pasado 30 de septiembre, en la que se mantuvo retenido al presidente del país, Rafael Correa.

El Consejo ordenó la baja de Tapia por “mala conducta profesional” al no cumplir sus responsabilidades y por afectar “gravemente la imagen y prestigio de la Policía”, señala un escrito del organismo difundido por la televisión local.

Tapia, además, se encuentra detenido y está sometido a un proceso judicial que podría concluir el próximo lunes con un fallo definitivo. El oficial, que el día de la revuelta se desempeñaba como jefe de la escolta policial en la Asamblea Nacional, está acusado de participar en la revuelta y de descuidar la seguridad de la sede parlamentaria, así como de ordenar el borrado de los vídeos de seguridad en esa jornada.

El Consejo de Generales de la Policía adoptó su resolución luego de evaluar el comportamiento del oficial posterior a la rebelión, ya que habría participado en una rueda de prensa con declaraciones que no contaban con autorización superior.

Para el Consejo, Tapia habría demostrado una “actitud parcializada y alejada de los procedimientos legales”, además de haber incumplido su obligación de mantener orden en la sede legislativa el día de la rebelión, donde resultaron agredidos varios asambleístas del oficialismo.

Tras conocer la resolución del Consejo de Generales, Tapia aseguró que él ya había pedido la baja de la institución y afirmó que no apelaría la decisión. De su lado, el ministro del Interior, José Serrano, señaló que también habrían sido sancionados por el mismo caso los oficiales Marcelo Armijos Núñez y Pablo Salazar Pérez, acusados de “mala conducta profesional”.

El pasado 30 de septiembre cientos de policías protagonizaron una protesta por asuntos salariales que derivó en una rebelión de proporciones en las inmediaciones de un hospital de la institución. En ese centro se mantuvo retenido, casi todo el día, el presidente Correa quien fue liberado en la noche tras un operativo militar, en medio de un intenso tiroteo.

El gobierno ecuatoriano calificó la sublevación policial como un intento de golpe de Estado y acusó a varios oficiales de intentar asesinar al Presidente. Hasta ahora no se ha condenado a nadie por su participación en el alzamiento policial, en el que murieron ocho personas.

El coronel César Carrión, uno de los principales imputados, fue sobreseído por un tribunal el pasado 13 de mayo, que también declaró inocentes a los agentes Luis Martínez, Jaime Paucar y Luis Bahamonde. Carrión, que entonces se desempeñaba como director del hospital policial donde Correa estuvo retenido, fue acusado de negarse a abrir la puerta de ese centro cuando el mandatario intentaba refugiarse ante el asedio de los manifestantes.

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