Portugal pide ayuda financiera, España dice que no es la próxima

El pedido de auxilio se hizo inevitable ante la fuerte presión de los mercados, que exigen intereses cada vez más altos para comprar los bonos que Portugal necesita colocar.

Portugal se convirtió en el tercer país de la Eurozona en pedir un rescate financiero -después de Grecia e Irlanda- mostrando que la crisis de la región dista de estar resuelta, aunque España, cuya economía tarda en recuperarse, descartó el jueves cualquier riesgo de ser el próximo en la lista.

El primer ministro saliente de Portugal, José Sócrates, anunció el miércoles por la noche por televisión que había decidido "enviar un pedido de asistencia financiera a la Comisión Europea", ante la "dramática" situación de las finanzas de su país.

"Estoy firmemente convencido de que (la situación) se va a agravar aún más si no se hace nada", dijo Sócrates, que el 23 de marzo presentó su renuncia tras el rechazo parlamentario de su plan de ajustes, abriendo la vía a legislativas anticipadas el próximo 5 de junio.

El pedido formal se hará este mismo jueves, anunció el ministro portavoz del gobierno, Pedro Silva Pereira.

El pedido de auxilio se hizo inevitable ante la fuerte presión de los mercados, que exigen intereses cada vez más altos para comprar los bonos que Portugal necesita colocar a toda costa para pagar los vencimientos de su deuda pública.

Fue un pedido "razonable y necesario", dijo el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

Y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, admitió que esa institución había alentado a las autoridades portuguesas a dar esa paso, que buscaron evitar durante semanas pese a todas las presiones del mercado.

Los analistas estiman que Portugal necesitará unos 55.000 millones de euros para cubrir vencimientos y otros 10.000 millones para recapitalizar sus bancos.

La Bolsa de Lisboa recibió favorablemente el pedido, y el jueves después del mediodía operaba con un alza de 1,35%.

Pero los analistas consideraban que ese era apenas un primer paso para sacar de apuros al país, en tanto que se hacían oír conjeturas acerca de lo que podría ocurrir en España, la cuarta mayor economía de la Eurozona (formada por 17 países) y una de las más golpeadas por la crisis que sumió al mundo en la recesión en 2008.

La ministra de Economía española, Elena Salgado, descartó tajantemente cualquier peligro.

"Nosotros no estamos en este momento en ningún riesgo por el hecho de que Portugal solicite la ayuda financiera", dijo Salgado.

"Nosotros nos hemos separado completamente de Portugal, somos una economía mucho más grande, mucho más diversificada, con mucho más potencial, que estamos haciendo reformas importantes a un ritmo mayor que Portugal", insistió.

La Comisión Europea respaldó esa posición, al afirmar que España va por el "buen camino" para superar su crisis.

Y el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Angel Gurría, juzgó "totalmente inadecuado" comparar los problemas presupuestarios de Portugal y España.

"Nunca se debió hablar de España, de Italia, del Reino Unido" como candidatos potenciales a una ayuda exterior, y la polémica al respecto debió "detenerse en Irlanda", subrayó Gurría en Budapest, donde el viernes y el sábado se reunirán los ministros de Finanzas europeos para discutir la situación de la región.

Un analista del banco Commerzbank, dijo Christoph Weil, sostuvo que "hay muchas chances de que (España) no deba solicitar ayuda externa" pero que "eso no está garantizado".

Antes de Portugal, otros dos países de la Eurozona ya tuvieron que acudir a planes de rescate de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI): Grecia (por 110.000 millones de euros) e Irlanda (85.000 millones).

El FMI también se dijo "listo" para asistir a Portugal, aunque hasta ahora Lisboa no se refirió a la posibilidad de sumar a la institución multilateral al montaje del paquete de rescate.

Alemania, principal respaldo financiero de la UE, indicó que la única manera de acudir en ayuda de Portugal era a través de los fondos de rescate europeos (FEEF), descartando el recurso a créditos puente.

El FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera), que puede captar dinero en los mercados gracias a las garantías que aportan los países de la zona euro, fue creado el año pasado después del rescate de Grecia y se usó para montar la operación en Irlanda.

El Parlamento rechazó el plan de ajustes de Sócrates, pero la ayuda europea conllevará sacrificios, señaló un diplomático europeo en Bruselas.

Las normas comunitarias explicitan que los préstamos están subordinados a "condiciones estrictas", es decir, a un programa claro de recortes presupuestarios, precisó.

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