Protestas en Chile derivan en la renuncia de un ministro

Joaquín Lavín, jefe de la cartera de Educación, renunció luego de las masivas protestas estudiantiles.

Los estudiantes secundarios y universitarios chilenos, movilizados desde hace dos meses en demanda de cambios “profundos” en el sector, aplaudieron este lunes la salida del ministro de Educación, Joaquín Lavín, y la consideraron una consecuencia directa de sus movilizaciones.


“Conseguimos la respuesta a nuestra petición, pues exigíamos la renuncia del ministro por su inoperancia”, dijo a los periodistas Laura Ortiz, presidenta de la Asamblea de Estudiantes Secundarios (Aces)


En el marco de un ajuste que incluyó cambios en ocho ministerios efectuado este lunes por el presidente Sebastián Piñera, Lavín dejó la cartera de Educación y fue designado en la de Planificación, siendo reemplazado en la primera por Felipe Bulnes, hasta hoy titular de Justicia.


“Hace mucho tiempo exigíamos la respuesta del ministerio, pero esto se les fue de las manos y no pudieron sostenerlo (a Lavin)”, aseguró Ortiz, que subrayó que el ministro dejó el cargo “gracias a la exigencia de los estudiantes”.


Los secundarios, que mantienen ocupados más de un centenar de establecimientos, exigen que éstos vuelvan a ser administradas por el Estado, como ocurría antiguamente, y no por los municipios, como ocurre desde 1981. También demandan la reconstrucción de los colegios dañados por el terremoto de febrero de 2010 y la extensión a todo el año del pasaje rebajado en el transporte público, entre otros puntos.


Con Laura Ortiz coincidió Paloma Muñoz, portavoz de la Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios (Femes), quien comentó: “Ya decíamos que (Lavín) no era un interlocutor válido”, aunque matizó que el problema no era el ministro sino algo general.


“El ministro era un obstáculo bastante grande, pero el problema es estructural. Por eso no queremos que se vuelva a cambiar de ministro sin que se solucionen y resuelvan nuestras demandas”, sostuvo. Señaló, además, que los estudiantes podrían acceder a un diálogo, “siempre que sea una mesa de trabajo nacional, con todos los actores presentes. Ya Lavín hizo reuniones separadas y eso fue poco transparente”.


En el sector universitario, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Giorgio Jackson, comentó sobre la salida de Lavín que “el movimiento social ha forzado un cambio político”. Aunque advirtió que el objetivo de los estudiantes no era el cambio de ministro, sino un cambio en la política de Estado sobre la educación pública, manifestó su esperanza de que los cambios anunciados hoy “respondan a los intereses de las grandes mayorías” del país.


“La ciudadanía y los movimientos sociales han forzado un cambio de índole política. Esta crisis fue revelada por estos movimientos sociales, que constataron desde conflictos de interés hasta el desgaste de una manera tradicional de hacer política”, dijo a los periodistas. Añadió que el estudiantado espera también “que este rediseño no sea solamente instrumental, sino que responda a los intereses de las grandes mayorías”, que quieren a la educación pública como centro del sistema social.


Insistió en que “si bien claramente había desconfianza hacia (Joaquín) Lavín”, el objetivo del movimiento estudiantil “nunca fue el cambio de gabinete, sino el cambio en la política de Estado”, y destacó que seguirán en esa línea.


Respecto de la actitud del movimiento frente al nuevo ministro, Jacson se mostró cauto y al respecto señaló: “Vamos a ver en estos días cómo se proyectan nuestras demandas ante este cambio político”.

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