"Que vaya a la cárcel"

La revista 'Newsweek' entrevistó a Nafissatou Diallo, la mujer que acusó a Dominique Strauss-Kahn de violación en Nueva York.

Ahora la llaman prostituta. Es uno de los grandes lamentos de Nafissatou Diallo, la empleada del hotel Sofitel en Nueva York que llevó al exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn hacia un laberinto político y judicial que ahora comienza a despejarse, tras casi dos meses de continúo escándalo. Sin embargo, la mujer luce lejos de resignarse y en una entrevista con la revista Newsweek, la primera que concede desde que se inició el caso, revela detalles de lo que no duda en llamar injusticia.

La primera versión de Diallo, una de las mucamas del hotel, fue recogida por un tribunal neoyorquino, que ordenó el arresto del Strauss-Kahn, quien hasta hace poco se perfilaba como un contendor fuerte y con bastantes opciones de llegar a la presidencia de Francia. La empleada, oriunda de Guinea y residente en Estados Unidos en calidad de asilada, lo denunció por abuso sexual después de describir cómo supuestamente el entonces director del FMI la había obligado a practicarle sexo oral.

Las pruebas científicas comprobaron el contacto, pero hace dos semanas el político francés recuperó su libertad tras pagar una fianza, mientras la versión de la mujer fue puesta en duda por los investigadores, que encontraron inconsistencias en el relato y tuvieron en sus manos la evidencia de que el mismo día de la supuesta violación, la mujer había conversado telefónicamente con un recluso con quien habló de los posibles beneficios de denunciar al director del FMI. Efectivamente, sí hubo relaciones sexuales, pero en este momento el juez parece convencido de que fueron consentidas.

El relato de Diallo para Newsweek comienza en la habitación 2806 del hotel, la suite presidencial, en la tarde del 14 de mayo pasado. Entró para hacer su trabajo de aseo y se encontró con un “hombre de pelo blanco” desnudo que le pidió calma, cerró la puerta del dormitorio, comenzó a acercarse mientras ella le advertía que no quería perder su trabajo y él le decía que eso no iba a pasar.

La tiró en la cama, pero la mujer se resistió, trató de encerrarse en el baño pero fracasó en su intento y fue arrinconada contra una pared, donde le fue imposible evitar que él llevara a la práctica sus deseos carnales. “Quiero que vaya a la cárcel. Quiero que sepa que hay algunos sitios en los que uno no puede usar su poder, no puede usar su dinero”, relató la mujer para la revista.

Después de la decisión del juez, esta es la primera vez que uno de los implicados en el caso se dirige a la opinión pública. Esto sin nombrar que la credibilidad de Diallo está desgastada por las aparentes mentiras que utilizó para recibir el asilo, según las cuales habría sido violada por dos soldados de Guinea. Entre tanto, y a la par que los fiscales examinan el caso, Dominique Strauss-Kahn permanece en Estados Unidos en libertad provisional, con su pasaporte en poder de la justicia estadounidense, aún imputado por los cargos de agresión sexual e intento de violación.

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