"Quiero una final Colombia-Brasil": Jorge Celedón

Con el lanzamiento de 'Nuestra fiesta', canción del Mundial Sub-20, Colombia se alista para vivir desde julio, y en 9 ciudades, la pasión del fútbol.

¿Cómo terminó componiendo la canción del Mundial Sub-20?

La Federación Colombiana de Fútbol nos invitó a participar en este gran evento y Jimmy (Zambrano) y yo aceptamos con gusto. Con Nuestra fiesta no nos lucramos, todas las ganancias se destinan a una fundación.

¿Cómo reunir el espíritu nacionalista en una canción?

Es la primera pregunta que aparece, pero seguimos las sugerencias de no hacer sólo una canción que hablara de fútbol y que incluyera sonidos colombianos, por eso aparecen entre otros la cumbia y el acordeón.

¿Cómo ve a la selección sub-20?

Los malos momentos ya pasaron, es el momento de los buenos.

¿Qué posibilidad hay de que Colombia levante la copa?

Muchas, somos favoritos, tenemos buenos jugadores que hay que saber acoplar. ¡Vamos pa’lante!

¿Qué final quiere para el Mundial?

Colombia-Brasil. Nosotros ganando 2-1.

¿De qué equipo es hincha?

Del Júnior, desde que nací.

¿Qué tanto le jala al fútbol?

Me gusta, de vez en cuanto jugamos con el equipo de Jimmy (Zambrano).

¿Para quién es ‘La invitación’?

Con esa canción hay algo muy curioso, porque gracias a ella la Federación nos invitó a hacer la canción del Mundial, entonces esa invitación fue para nosotros.

¿A quién invitaría a un café?

A Gabriel García Márquez.

¿Ha tenido algún ‘Amor malo’?

No, todos me han dejado muchas enseñanzas.

¿Cómo es su amor?

Es como dice Silvio Rodríguez: …es mi prenda encantada/ es mi extensa mirada/ es mi espacio sin fin/ mi amor no precisa fronteras /como la primavera/ no prefiere jardín./ (…) Si lo niego o lo vendo/ ¿para qué respirar?

¿Qué significó para su carrera cantar al lado de su tío Daniel Celedón?

Musicalmente nací a su lado. Lo que soy como cantante, lo soy gracias a él, con quien tengo los mejores recuerdos.

¿Cómo definiría el vallenato?

La expresión de un pueblo.

¿Y La Guajira?

Parte de mi corazón.

¿Y a Jimmy Zambrano?

Es mi hermano.

¿Su vida es bonita?

Sí, y la disfruto al máximo, cada detalle desde el primer traguito de café.

¿Algo ‘Sin perdón’?

Quien secuestre a una persona.

¿A quién le regalaría ‘Cuatro rosas’?

A mi mamá eternamente.

Lo que más le gustó de su presentación en la Casa Blanca.

Me gustó llegar a cantar vallenato y también la reacción del presidente Bush cuando escuchó la música y pidió otra. No nos podíamos pasar del tiempo, pero el que se pasó fue él.

¿Tiene la vida ‘comprometida’?

Sí, con mi esposa y mis dos hijos.

¿La mejor canción vallenata?

Mejor te menciono grandes maestros de los que podrías elegir cualquier canción: Rafael Escalona y Gustavo Gutiérrez.

¿Qué lo pone nostálgico?

La pérdida de un amigo, de un familiar o de un artista que admire mucho.

¿Qué le falta al vallenato?

Pienso que está muy bien, porque tiene el cariño del pueblo y ha entrado a todos los rincones del país. Los artistas tenemos que agradecerles a quienes les gusta este género y han hecho grande nuestro folclor.

¿Aún conserva su alma guajira?

Claro que sí.

¿Y qué tan bravo es usted?

Los guajiros no somos tan bravos como la gente cree.

Una presentación inolvidable...

Todas, a veces cuando no tienes casi público son mucho más exigentes, es duro entregarse, pero es ahí donde sabes si eres un verdadero artista.

El público que mejor los ha recibido...

Es una sorpresa llegar a Monterrey (México) y ver que la gente conoce más de la vida de uno que en cualquier lugar de Colombia, tienen sombreros vueltiaos y a todos les gusta el vallenato.

Su mayor logro como músico...

Que la gente me quiera y vaya a mis conciertos.

¿A qué le pone empeño?

Cuando comienzo una canción, debo terminarla.

¿Qué le saca la piedra?

Cuando te pagan con falsedad.

El trabajo que nunca ejercería.

Nunca prepararía muertos ni cuidaría un cementerio.

¿Ha llorado por amor?

No, para eso han servido las canciones.

¿Quién es su gran maestro?

Daniel Celedón, Israel Romero y Beto Villa.