Raúl, goles y corazón

Millonario y con un lugar asegurado en el Olimpo del fútbol, cualquier jugador preferiría el retiro a iniciar una nueva aventura lejos de casa.

Pero Raúl no es uno más y tras la llegada de José Mourinho al Real Madrid anunció su partida hacia Gelsenkirchen, Alemania, en donde jugaría con el Schalke 04. Nueve meses bastaron para que el delantero español se metiera en el corazón de la hinchada y llevara al equipo teutón a la primera semifinal de su historia en la Liga de Campeones de Europa.

Y aunque el ya legendario número 7 no fue el único responsable de que su equipo eliminara al Inter de Milán, que era el campeón defensor, fue sin lugar a dudas la gran figura tanto en el partido de ida, en San Siro, como en el de vuelta, en el Veltins Arena. Marcó tres tantos en la serie y llegó a 72 en competiciones europeas, que lo convierten en el máximo artillero en torneos continentales.

Pero más allá de su capacidad para definir con facilidad en todo tipo de circunstancias, Raúl, quien cumplirá 34 años el próximo 27 de junio, sorprende por su inagotable espíritu de lucha y su voluntad innegociable. Con su historia y sus estadísticas, podría dedicarse a pescar en el área los balones que le llevan sus compañeros, pero no lo hace. Es el que más corre, el que siempre lucha, el que se tira al piso para cortar un avance rival o recorre 100 metros para abrazar a un compañero.

Debutó en el primer equipo del Real Madrid en 1994, cuando Jorge Valdano decidió ascenderlo del tercer equipo. Esa alegría compensaría la decepción que significó para él haber sido rechazado en una prueba en el Atlético de Madrid, dos años antes. Y desde que pisó por primera vez el césped del estadio Santiago Bernabéu supo que sería su hogar. Con la camiseta blanca ganó 15 títulos oficiales y marcó 323 goles, que lo convirtieron en el máximo anotador del mejor club de la historia, según la Fifa. También es el jugador que más veces actuó con el club merengue.

Con la selección española no tuvo la misma suerte, pero dejó cifras destacadas: 44 goles en 102 partidos, récord superado hace poco por David Villa, además de tres campeonatos del mundo y dos eurocopas jugadas. Sus críticos aseguran que con él  sus compatriotas no habían ganado el título continental en 2008 y la Copa mundo de Sudáfrica 2010, pero sus defensores no dudan en calificarlo como uno de los gestores, desde años atrás, del estilo y desarrollo del balompié ibérico.

Ganó tres Ligas de Europa y siempre fue titular en el Madrid, a pesar de que cada temporada llegaba un nuevo “Galáctico”. Lució con orgullo el brazalete de capitán y cuando Mourinho le dijo que no lo tendría en sus planes, agachó la cabeza y dio un paso al costado. Ya lleva 18 goles con el Schalke y dentro de 15 días jugará la semifinal de la Champions ante el Manchester United, con la ilusión de clasificar y que su Real Madrid deje en el camino al Barcelona.

Mientras tanto, seguirá estudiando alemán al lado de su esposa, la modelo Mamen Sanz, y de sus hijos: Jorge, Hugo, Héctor, Mateo y María,  a quienes dedica cada una de sus actuaciones. Quiere quedarse un par de años más en el Schalke, pues todavía no piensa en el retiro. Se ha cuidado mucho físicamente y se mueve como nadie dentro del área.
Para bien de los amantes del fútbol, hay Raúl para rato, ojalá existieran muchos más jugadores como él.

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