Rafael Robayo: "La meta es llegar a la final"

Millonarios enfrenta este jueves por la noche a Once Caldas (8:45 p.m., Tv cerrada).

El mediocampista azul buscará este jueves, cuando los azules enfrenten al equipo de Manizales, empezar a romper la racha de casi 23 años sin títulos en el fútbol colombiano.

En un equipo tradicionalmente capitalino, él es el único jugador bogotano en la nómina titular. La circunstancia sirve como reflejo de una ciudad fundamentalmente híbrida, y de un equipo que todavía se nutre de las raíces de todo un país. Millonarios —y uno lo comprueba en la variedad de acentos que se escuchan en los entrenamientos, en los hinchas regados por toda Colombia— es un equipo mestizo, negro, diverso, colorido.

Y bogotano.

Aunque él, Rafael Robayo, sea el único, o al menos uno de los pocos. Y, de cualquier modo (y en cualquier gentilicio), algo parecido a eso que uno podría identificar como “símbolo”: una referencia, un nombre por buscar, un compañero de todos, el portador visible de una ilusión.

Robayo tenía cuatro años cuando los azules ganaron su último título. Como parte de esa generación huérfana (la que nunca ha visto campeón al más campeón), el mediocampista buscará hoy, ante Once Caldas, empezar a cerrar esa brecha de casi 23 años. Con un agregado: su pasado en el equipo de Manizales, cuando arrancaba su carrera como futbolista profesional, y el hecho de haber sido dirigido por Juan Carlos Osorio en su paso por Millonarios.

Juan Carlos Osorio es el último técnico que los había llevado a esta fiesta. ¿Hay algún recuerdo especial?


Es un gran técnico, un gran ser humano y una persona que le deja a uno muchas cosas positivas: la manera de tratar al jugador, de enseñar su profesión.

En lo personal, ¿qué ganó con Osorio?

Precisamente eso: tomar confianza. No me conocía muy bien y después me dio la posibilidad de trabajar bien con el equipo, y me dio esa confianza de soltarme más en el terreno de juego.

 ¿Va a saludar a Osorio?


Sí, como siempre. Tanto con los técnicos o con los compañeros, tenemos que darnos a entender que somos amigos. Después de que pite el juez se acaba esa amistad y se convierte una rivalidad momentánea, pero aparte de eso el agradecimiento va a estar siempre.

Se empieza a decir que quien gane este partido es candidato al título...

No, también hay otros seis equipos peleando por eso. Lo importante ahora es que es una linda oportunidad de llegar a la semifinal y de cambiar la historia frente al Once después de diez años.

 ¿Qué balance haría del torneo?

Me parece muy bueno: el equipo se trazó una meta, que era clasificar, y la cumplió una fecha antes, y por eso creo que estamos haciendo un buen trabajo. La siguiente meta es llegar a la final.

Es decir, ¿todo lo que venga de ahora en adelante es ganancia?

(Tras la pregunta, hace una pausa, piensa y retoma la mirada directa, a los ojos. No hay molestia, pero sí una amabilidad firme, enfática, casi seca, el rostro adusto e imperturbable). No, no es eso lo quise dar a entender, sino que son metas que uno tiene que trazarse en la vida. Vos no podés pensar en ser campeón sin pasar primero por una etapa o por otra. Ya se cumplió una meta, que fue llegar a los cuartos, y la otra meta ahora es llegar a la final, ni siquiera pensar en el campeonato.

¿Qué le preocupa del Once?

Que se vengan a meter atrás, a acomodarse en lo defensivo, y no nos dejen los espacios que uno espera ver en esta clase de partidos. Pero bueno, aquí se tienen que preocupar ellos, que van a jugar en Bogotá, en un estadio con una marea azul y con un equipo que va a salir a buscar los tres puntos.

 ¿Cómo enfrentarlos?

Millonarios tiene que salir a proponer, salir a jugar a la pelota y esperar que ellos puedan meterse atrás con jugadores abiertos para contragolpear.

¿Cómo está el grupo?

Desde que empezó el torneo sabíamos que la primera meta era llegar a esta fase. A pesar de los baches que tuvimos, queríamos cumplir.

¿Le gusta este rival?

Este o cualquiera me hubiera gustado, porque ya estamos en cuartos: son los partidos que nadie se quiere perder. Esperamos dar el primer paso de locales.

¿Una buena diferencia?


Para el hincha o para cualquiera, marcar más de dos goles, pero en esta clase de partidos que son tan cerrados, hay que pensar en ganar. Si se saca la diferencia en casa, allá en Manizales hay que ratificarla con un buen resultado.