Reciclando con la banda Remaj7

El grupo es una propuesta musical que le apunta a sonidos únicos e innovadores a través de instrumentos hechos de material reciclable.

Cajas de galletas, botellas de plástico, marcos de ventana y hasta chancletas componen la melodía de la vida del fundador del grupo, José Mauricio Díaz, o “el rumeante”, como lo conocen sus seguidores.

Empezó hace algunos años experimentando con tubos de PVC, impulsado por la necesidad de encontrar nuevos sonidos, y esto escaló a que comenzara a ingeniar instrumentos con materiales diferentes.

“El primer instrumento, recuerdo muchísimo que era de cartón, de cartón prensado grandísimo que ocupaba toda la sala de mi casa y tenía una octava y media, fue como el primer instrumento que elaboré ya con materiales reciclados,” afirma Díaz, quien previo a Remaj7 había formado parte de otra banda llamada Ladyguana, que también funcionaba con este tipo de instrumentos.

Este músico empírico, que lleva el ritmo en la sangre, es el artista detrás de los 58 instrumentos que le dan vida a tonadas inéditas y a covers reciclados, mezclando sonidos y creando el concepto característico que los diferencia del resto de géneros musicales convencionales.

De todas las creaciones que ha elaborado, su favorita son los toys, que son, según Mauricio, todos los juguetes que podría hacer sonar cualquier persona que no necesita saber de música necesariamente; tiene aproximadamente 17 de éstos.

Dentro de los instrumentos predilectos del grupo se encuentran unas cajas de helado de San Jerónimo con shakiras por dentro, que hacen el efecto de unas maracas, y los “pilopatos” que consisten en tarros de shampoo que se oprimen, y además liberan aroma.

Y fue en la búsqueda de nuevos ritmos, que José Mauricio decidió hacer música con la basura, reclutando a Andrea Defrancisco en la parte vocal, Sebastián Hurtado en cuerdas, David Castiblanco en la batería y “Kiwi” en el área de percusión, para conformar lo que hoy en día se conoce como Remaj7.

Defrancisco, quien actualmente desempeña la labor de directora musical, bajista y cantante dentro de la banda, conoció a José Mauricio a través de una amiga en común, en vista de que él estaba buscando alguien que tuviera experiencia con el arte de reciclar, y Andrea, al haber trabajado con niños en este tema, parecía ser la persona ideal.

Una vez reunidos, comenzaron a intentar acoplar las peculiares sonoridades de la forma más musical y armoniosa posible, de igual forma resaltando la basura y su sonido original, que era el elemento diferenciador de la banda.

“Es un proceso de investigación muy grande porque estos son sonoridades muy diferentes, y a un músico tradicional le cuesta mucho entender que no tiene todas las frecuencias y todo lo que necesita para ser música”, afirma Defrancisco, quien estudió música desde los cuatro años.

A lo largo de los 12 años que tiene Remaj7 de existencia, la dinámica de composición que se ha venido desarrollando consta básicamente en discutir cuál será el mensaje de responsabilidad ambiental que desean transmitir a través de la canción, para luego proseguir con la escritura, y posteriormente ensamblar los ritmos pertenecientes a lo que ellos denominan “thrash pos industrial vegetariano”.

Antecedentes de este género

La creación de instrumentos a partir de otro tipo de materiales se remonta a comienzos de la década de los 60, cuando un grupo de jóvenes argentinos se dispusieron a preparar un concierto con un conjunto orquestal novedoso, inventado y construido por ellos mismos.

Dentro de los materiales poco comunes se encuentran latas, mangueras, globos, etc; Gerardo Masana, fundador del grupo, creó su primer instrumento a partir de tubos de cartón encontrados en la basura y elementos caseros, y es cuarenta años después, que el invento, llamado bass-pipe a vara, que todavía se sigue utilizando en sus conciertos.

Masana murió en 1973, pero el grupo sigue vigente, y son conocidos como Les Luthiers pues el éxito de ellos es abrumador y todavía gozan de gran acogida por el público mundial.

Incluso, en Colombia también hay antecedentes de creación de este tipo de instrumentos, ya que a raíz del atentado terrorista al Club El Nogal, el activista pacifista colombiano, César López, decidió crear una guitarra con el uso de una escopeta como símbolo de paz.

Ahora, el peculiar nombre de este género de la banda proviene de trash, que significa basura en inglés, pos industrial, que hace referencia a la era en la que se encuentra la humanidad actualmente, y vegetariano porque según Mauricio “surgió un día que estábamos invitados a la Súper Estación a tocar en vivo, y en la conversación apareció la palabra y decidimos dejarlo así”.

Y es que ya han tenido una amplia experiencia tocando en diferentes lugares, gracias a la difusión que han hecho de su música en internet y al impacto que esto ha generado en los usuarios, quienes se comunican con el grupo mediante redes sociales como Myspace y Facebook.

En cuanto a proyectos, ya grabaron un video y un demo discográfico enfocado en la parte ecológica para así, poder dárselos a las personas que asisten a sus conciertos, y que siempre solicitan el material.

“Más que una experiencia musical, para mí esto es una experiencia artística, pues comportarse de una manera transgresora y pretender a través de objetos reciclados hacer música elaborada me ha marcado en la parte artística musical, porque aparte de ser un trabajo musical es un proyecto artístico musical”, concluye Mauricio.

Las composiciones de Remaj7 manifiestan la necesidad de un cambio frente al manejo de los desperdicios, un mensaje de consciencia ambiental con una propuesta de reciclaje y arte, de la que Mauricio y el resto del grupo continuarán siendo artífices.

Por: NourM, colaboradora de Soyperiodista.com

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