Reforma tributaria, una vez más

Héctor Zambrano revive propuestas hechas el año pasado que buscan poner en orden las finanzas de la capital.

Sin llevar 24 horas en su nuevo cargo, Héctor Zambrano, el ahora secretario de Hacienda, quien llevaba las riendas de la Secretaría de Salud desde 2005, anunció un revolcón a las finanzas del Distrito en impuestos como el ICA, el predial y la valorización, tres de las principales fuentes de ingresos de la ciudad.

Sin embargo, la reforma tributaria que propone Zambrano no es un asunto del todo nuevo y al menos desde mediados del año pasado había sido discutido públicamente por el primer secretario de Hacienda de la alcaldía de Samuel Moreno, Juan Ricardo Ortega, hoy director de la DIAN.

Los cambios fundamentales, el eje de la propuesta que retoma Zambrano, tienen que ver con la simplificación del pago del ICA para que los contribuyentes pasen de hacer varias declaraciones a sólo una en todo el año, la eliminación del estrato en la fórmula para calcular el valor del impuesto predial (para que factores como el avalúo del predio pesen más en el valor del tributo) y la modificación del impuesto de valorización, que pasaría a ser cobrado por Hacienda y no por el Instituto de Desarrollo Urbano, como sucede hoy en día.

La primera propuesta, la simplificación del ICA, toca un punto especialmente sensible debido a que este tributo representa más del 50% del dinero que le entra a Bogotá por cuenta de impuestos. Además, es un impuesto que consistentemente ha sufrido bajas de hasta $200 mil millones en su recaudo debido a la salida de empresas de la capital hacia municipios aledaños gracias a las jugosas exenciones tributarias que estos otorgan.

De acuerdo con el argumento del Distrito, la modificación del predial apunta a estructurar un cobro más justo de este tributo mediante la eliminación del estrato en la fórmula con la cual se calcula el tributo: hoy en día hay predios con un gran avalúo en un estrato bajo que terminan pagando menos que un inmueble con menor precio tan sólo por el estrato en el que se encuentran. Al darle mayor importancia al avalúo del predio, en vez de la estratificación, se corregiría este desbalance.

Por último, la reforma del impuesto de valorización tiene que ver con la redistribución de cómo se ejecuta el tributo. Actualmente, tanto la planeación, como la ejecución de las obras, además del recaudo, están en manos del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). Con el cambio, el IDU sólo se dedicaría a ejecutar los trabajos, la Secretaría de Planeación se encargaría de priorizar cuáles son las obras que se deben realizar y la Secretaría de Hacienda quedaría con el recaudo del impuesto, como ya lo hace con el resto de tributos de Bogotá. Esta propuesta ya ha sido presentada, y hundida, en el Concejo. Algunos concejales la ven como una forma de blindar el IDU ante la corrupción, pues el manejo del dinero quedaría en manos de una entidad creada para este fin y no para desarrollar obras de infraestructura.

No deja de sorprender que el primer acto del nuevo secretario sea poner en orden las finanzas de la ciudad en momentos en que se desarrollan las investigaciones por uno de los mayores escándalos de corrupción de la capital, que tiene a un alcalde suspendido, un congresista (hermano del mandatario) investigado, un contralor destituido, junto con otro congresista y a un puñado de empresarios bajo la lupa de las autoridades por llevarse a casa el dinero justamente de los impuestos.