Renunció el embajador en Venezuela

José Fernando Bautista admitió que hizo una gestión comercial para una empresa de los Nule y no quiere conclusiones equivocadas.

Tras reconocer que cumplió gestiones con una firma comercial para facilitar la concesión de un negocio al controvertido Grupo Nule, renunció a su cargo como embajador de Colombia en Venezuela el abogado cucuteño José Fernando Bautista Quintero. Aunque ayer trascendió que la dimisión se produjo desde el pasado jueves 12 de mayo, sólo se formalizó cuando Bautista hizo público un comunicado explicando las razones que lo llevaron a tomar la decisión.

En su declaración pública, José Fernando Bautista manifestó que no quiere que se mezcle su actual condición de servidor público con un acto legítimo como fue adelantar una gestión comercial para facilitar un negocio entre dos compañías privadas, una de ellas del Grupo Nule. Además, aclaró el dimitente embajador que en ese momento a este conglomerado empresarial se le reconocía públicamente como uno de los grupos económicos más exitosos de Colombia.

Según conoció El Espectador, la empresa a la que representó Bautista se llama GLF Grandi Lavori Fincosit, de origen italiano, y la gestión del saliente embajador fue aportar la experiencia de la empresa para que formara parte de la unión temporal que en 2008 recibió un contrato por $87.000 millones para el mantenimiento de la malla vial en el sur de Bogotá. En ese contrato la gran ganadora fue la empresa Translogistic S. A., del Grupo Nule. Aún no es claro qué recibió a cambio Bautista por esa gestión.

Lo cierto es que a ese contrato se le sumaron posteriormente dos adiciones, y por sucesivos incumplimientos el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) se vio obligado a declarar su caducidad meses más tarde. Este es uno de los capítulos por los cuales se adelantan investigaciones fiscales, penales y disciplinarias, y por las cuales se han pedido explicaciones a altos funcionarios del IDU, así como al propio suspendido alcalde Mayor de Bogotá, Samuel Moreno Rojas.

Las relaciones entre el Grupo Nule y el saliente embajador José Fernando Bautista empezaron a ventilarse en la primera semana de mayo a través de un rumor, según el cual la contralora Sandra Morelli había recibido dádivas de los primos Manuel, Miguel y Guido Nule, y el intermediario de esas ayudas había sido Bautista. Estos rumores llevaron a la contralora a pedirle a la Corte Suprema de Justicia que esclareciera los hechos referidos en comentarios anónimos.

En concreto, la contralora Morelli, tras rechazar que tales dádivas hubiesen existido y calificarlas como contrarias a su conducta ética, se puso a disposición de los magistrados de la Sala Penal, al tiempo que entregó su declaración de activos al momento de su posesión y el estado de sus cuentas y pertenencias. De paso, advirtió que esas versiones constituían una estrategia para deslegitimar las investigaciones contra el Grupo Nule.

Desde ese día la incomodidad del entonces embajador Bautista era evidente. Con un detalle adicional que comenzó a ser motivo de mayores conjeturas. Su pareja es la filósofa y especialista en literatura de la Universidad Nacional Ángela Garzón, hija del actual vicepresidente de la República, Angelino Garzón. En consecuencia, y ante lo que él calificó como “conclusiones equivocadas y fuera de contexto”, determinó que lo mejor era renunciar a su cargo como embajador.

Sólo cuatro meses duró al frente de la Embajada de Colombia en Venezuela y ayer mismo se conocieron las primeras reacciones. El presidente de la Comisión Segunda del Senado, Guillermo García, lamentó la decisión y la calificó como “una noticia que puede afectar el buen camino de las relaciones entre los dos países. Él estaba trabajando en varias comisiones con notables avances. Lo importante ahora es que la determinación de avanzar con agenda de trabajo se sostenga”.

En contraste, el analista de la Universidad del Rosario Enrique Serrano observó que en materia de relaciones bilaterales no se va a perder mucho, porque quien reemplace a Bautista tendrá que asumir los mismos lineamientos y términos políticos con los cuales el presidente Santos y la canciller María Ángela Holguín han manejado la diplomacia con Venezuela. Es decir, agregó Serrano, “quien reemplace a Bautista no hablará de temas como el computador de Reyes”.

El abogado José Fernando Bautista, a sus 46 años, es un personaje de mucho vuelo en el mundo político. Hijo de un exconstituyente de la época de Rojas Pinilla, de la mano del fallecido congresista Jorge Cristo ingresó a la política y la campaña presidencial de Virgilio Barco en 1986 lo vinculó a los círculos de poder. En 1988 asesoró la campaña de Margarita Silva a la Alcaldía de Cúcuta y la victoria electoral le permitió ser secretario general de Empresas Municipales.

Pero su salto definitivo ocurrió en el gobierno Gaviria, cuando el nombrado canciller Luis Fernando Jaramillo lo designó como su asistente. Siguieron otros cargos y en 1997 ocupó la cartera de Comunicaciones. Con una amplia experiencia incursionó también en el sector privado, hasta que con el curso de los años formó parte de la línea política de apoyo a la reelección presidencial, en calidad de secretario general del Partido de la U.

Durante la campaña Santos fue uno de sus coordinadores, a tal punto que se pensó que iba a ocupar una cartera ministerial. Al final fue designado como embajador en Venezuela. Ayer la Cancillería expidió un comunicado manifestando que “respeta las razones del embajador y agradece sus labores”. El representante Iván Cepeda comentó anoche que “todos los funcionarios que hayan tenido algo que ver con negocios del Grupo Nule deben responder ante la justicia”.

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