Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 14 horas

Reos en el extranjero

Más de 18.000 colombianos se encuentran detenidos en el exterior, cerca de la mitad fueron privados de la libertad por delitos relacionados con narcotráfico. Critican falta de atención de los consulados.

La semana pasado murió en la cárcel La Joya, de Ciudad de Panamá, Nelson Díaz Bustamante, ciudadano colombiano, que se encontraba detenido por tráfico de estupefacientes. Díaz había solicitado su repatriación y sólo estaba pendiente la firma del ministro del Interior y Justicia. Sin embargo, murió esperando la respuesta.

El caso de Díaz Bustamante no fue de interés para la opinión pública, ni en Colombia ni en Panamá, pues se trataba de un colombiano anónimo que había muerto a muchos kilómetros de su tierra. A pesar de eso, la senadora Alexandra Moreno Piraquive denunció que fue negligencia del ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, y advierte: “Hace cuatro meses tenía en su escritorio la solicitud de repatriación y simplemente no la quiso firmar. Él tenía todo listo, cumplía las condiciones de los acuerdos y aunque Vargas Lleras se había comprometido con el traslado de colombianos por motivos humanitarios esto nunca se dio”.

Y es que Díaz Bustamante en su cautiverio enfermó de asma y sus crisis eran cada vez más frecuentes y complejas, al punto que la organización penitenciaria en Panamá recomendó su traslado a Colombia. Es precisamente el hermano del fallecido, Efrén Díaz Bustamante, quien afirmó que “las autoridades de ninguno de los dos países nos informaron de su muerte, nos enteramos por sus mismos compañeros de prisión que nos llamaron, y según entendemos, lo dejaron morir sin brindarle atención médica. Él debió ser repatriado en octubre, pero nunca lo hicieron”.

Según las cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores, 18.351 nacionales que están detenidos en el exterior, de los cuales la mitad está tras las rejas por delitos relacionados con narcotráfico, lo que ratifica que el negocio de las drogas ilícitas genera un impacto social de gran magnitud. El rastro de los presos sigue el comportamiento de las denominadas “rutas” de tráfico, pues es en los principales países destino de la droga que se produce en Colombia donde se encuentran detenidos la mayoría de colombianos.

Estados Unidos es el país donde más connacionales se encuentran detenidos, 8.616, de éstos 5.270 por delitos relacionados con tráfico de estupefacientes. De igual forma sucede en los denominados países de tránsito, como Venezuela, donde hay 647 detenidos, Ecuador con 420, Panamá con 301 y Costa Rica con 171. Las cifras también reflejan los países destino de Europa: España con 576 detenidos por tráfico e Italia, donde están presos 99 colombianos por este mismo delito.

Las cifras señalan que hay 53 países en los que hay más de 18.000 colombianos tras las rejas, quienes pese a estar respondiendo por actos delictivos, bien sea en condición de sindicados o de condenados, esperan el acompañamiento del Gobierno.

Acompañamiento que, a juicio de la senadora Piraquive, es prácticamente nulo. Ella es autora de la Ley 991 de 2005, la cual obliga a las oficinas consulares de Colombia, cuya jurisdicción de población de nacionales supere los 10.000 connacionales, a prestar asesoría jurídica y social, y de acuerdo con el Artículo 2, implica “la observancia, en concordancia con los principios internacionales y con la respectiva legislación, del debido proceso, del derecho a la defensa y de las garantías procesales”.

Pero en la práctica, afirma la senadora, “esta ley no va más allá del papel, porque la asistencia que prestan las representaciones diplomáticas son prácticamente inexistentes”. Esta afirmación es rechazada por Jaime Alberto Acosta, de la Coordinación de Asistencia a Connacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien afirma que “en los diferentes consulados se trata de atender a todas las solicitudes de los ciudadanos, independiente de la situación que enfrentan. En ocasiones, lo que puede suceder es que no han acudido por atención ante la representación diplomática”.

Acosta se refirió al caso de Nelson Díaz Bustamante y afirmó que ya se está adelantando una investigación para esclarecer lo sucedido en la prisión de La Joya. Pero fue enfático al señalar: “Los consulados sí atienden las necesidades de los detenidos en el exterior e incluso deben contratar pules de abogados para que la defensa se haga acorde con las leyes de esos países”.

Otra de las preocupaciones frente a la situación de los reos en otros países es que Colombia tiene convenios de repatriación con Panamá, Ecuador, Venezuela, Costa Rica y España, pero poco se han utilizado. A principios de este año fueron regresados al país 11 detenidos en Ecuador y según el viceministro de Justicia, Pablo Felipe Robledo, “de Panamá hay 38 solicitudes, de las cuales 13 deberían hacerse efectivas después del 19 de mayo, momento en el cual se reúne el Comité para el Estudio de las Solicitudes de Repatriación de Presos, en donde seguramente serán aprobadas”. Pero el viceministro no tenía conocimiento de si entre esas peticiones estaba la de Díaz Bustamante, la cual debería haber primado por tratarse de un asunto humanitario.

En los demás países con los que existe convenio de repatriación este proceso se encuentra congelado. Con Venezuela las complejas relaciones generaron que el diálogo diplomático fuera prácticamente nulo y sólo ha sido repatriado un ciudadano. Con Costa Rica nunca se ha puesto en práctica el acuerdo binacional, pero hay seis ciudadanos esperando su regreso al país. Por este motivo, la senadora Piraquive hizo un llamado a que se pongan en práctica los tratados y que el Ministerio de Relaciones Exteriores cumpla con la obligación de salvaguardar los derechos de los colombianos que están pagando condenas en otros suelos.

Ante este panorama, el cuestionamiento de fondo es lo preocupante que resulta que más de 18.000 colombianos estén detenidos en otros países —población suficiente para llenar ocho veces la cárcel La Picota— y lo compleja que resulta la incidencia de delitos relacionados con tráfico de estupefacientes dentro de las frías estadísticas que maneja el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Temas relacionados