Retinas de laboratorio: promesa para los ciegos

Científicos japoneses lograron crear retinas artificiales a base de células madre embrionarias. Tomará años adaptar la técnica en humanos.

Robin Ali, un genetista molecular vinculado al Instituto de Oftalmología en Londres, dice que cuando leyó el documento en el que un grupo de biólogos japoneses describían la creación de una retina a partir de células madre en el laboratorio, simplemente no lo podía creer. “Quedé maravillado. Nunca pensé que llegaría el día en que veríamos una recapitulación del desarrollo de este órgano en un plato”, apuntó.

La técnica fue presentada por Yoshiki Sasai del RIKEN Center for Developmental Biology (Japón) en la revista Nature. De todos los tejidos desarrollados hasta ahora utilizando técnicas de biología molecular, sin duda esta retina de ratón constituye el más sofisticado de todos y una verdadera promesa de tratamiento para personas que sufren ciertos tipos de ceguera. Los científicos aclararon que tomará algunos años adaptar la técnica a células humanas y verificar que es segura para realizar trasplantes.

Bruce Conkin, biólogo experto en células madre del Gladstone Institute of Cardiovascular Disease en San Francisco, celebró los resultados del experimento y afirmó que más allá de las aplicaciones que pueda llegar a tener el esfuerzo de los japoneses, la técnica presentada por Sasai reveló que “estas células poseen instrucciones que les permite autoorganizarse”.

Desde hace varios años Sasai y su equipo han trabajado en descifrar las señales que utilizan los embriones durante el desarrollo. Esto les permitió crear un cultivo con las proteínas necesarias para que las células madre de los ratones comenzaran a transformarse en el tejido que forma la retina. Sasai explicó que también fue necesario crear una especie de “esqueleto” con otro tipo de proteínas para que sirviera de soporte a las células en desarrollo.

Con el paso de los días, las células se fueron diferenciando y tomando la forma de una retina. Aún no está claro si las células son sensibles a la luz y serían capaces de transmitir señales eléctricas hacia el cerebro.

“Eso es lo que estamos intentando hacer ahora”, comentó Sasai. Los estudios previos con retinas de embriones han mostrado que pueden ser trasplantadas a roedores adultos y funcionar adecuadamente.

Si la técnica resulta exitosa en humanos, en el futuro un gran número de pacientes que haya perdido la visión por causas asociadas al daño de la retina podrían beneficiarse. Sin embargo, David Gamm, biólogo de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.), aclaró que pacientes con glaucoma avanzado con afectación del nervio óptico quizás no puedan beneficiarse directamente de esta técnica.

 

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