Revive la música popular del Barroco

El grupo Como Era en un Principio presenta obras de España y Latinoamérica de los siglos XVII a XVIII tocadas con instrumentos propios del folclor llanero.

Al escuchar un cuatro, una bandola llanera, un cajón llanero y maracas junto a una guitarra barroca y la voz de una cantante de conservatorio muchos pensarán que es música fusión. Otros dirán que es experimental. Pero no, los integrantes de Como Era en un Principio tocan instrumentos del folclor llanero, pero se dedican a rescatar la música popular barroca de España y Latinoamérica.

La visión de este inusual ensamble la tuvo Ana María Fonseca, actual directora y cantante del grupo, en enero de 2009. Durante el Festival de Música Clásica de Cartagena vio al trío Sinsonte, de música llanera, irrumpir con frescura en los acartonados conciertos académicos. “Pensé en incorporar a la música barroca ese sabor folclórico”, asegura. Volvió a Bogotá con la idea resonando en su cabeza y le comentó a Juan Camilo Araoz, el actual intérprete de guitarra barroca del grupo, con quien ya había iniciado un proyecto de música antigua. Pese a la sospecha que despiertan los músicos populares en los académicos, dos meses después citaron a los integrantes de Sinsonte.

Cuando llegaron el cuatrista Juan Carlos Contreras —leyenda de la música llanera en Colombia—, el percusionista Felipe Aljure y Juan Miguel Sossa, quien toca la bandola llanera, Fonseca y Araoz los esperaban con un cartapacio de partituras sobre la mesa. Ahí surgió la primera dificultad debido a que la música folclórica se transmite oralmente y por imitación, así que ante los documentos los músicos citados quedaron fríos. Para romper el hielo, Fonseca y Araoz tocaron una pieza de José Marín, compositor español del sigo VXII, para que el trío improvisara sobre ella. Escucharon con extrañeza la música del Barroco, pero poco a poco entraron en la obra y ahí empezó el sorpresivo descubrimiento: comprendieron que en esas obras hay torbellinos, pajarillos, merengues venezolanos y demás ritmos folclóricos.

Los Sinsonte se adaptaron a la sonoridad y refrescaron la rigurosidad académica sin apartarse de las fuentes antiguas. El cuatro, por ejemplo, por su similitud a los antecesores de la guitarra —debida a su resultante interválica en afinación y al material de las cuerdas—, suena similar a los instrumentos de la época. “Lleve el cuatro a ver qué pasa”, fue lo que le dijeron a Juan Carlos Contreras sus compañeros, sin prever que terminarían inmersos en el Barroco.

Si bien los músicos populares improvisan sobre la obra, según la directora del grupo esto no debe ser tildado de transgresor por el gremio purista de la academia, porque las partituras de la música popular barroca permiten especular y se sabe que los músicos de la época también lo hacían. Al no tener una escritura tan desarrollada como la de hoy, las partituras sólo ofrecen el 30% de información a los artistas. El resto lo hacen con el aporte desde el folclor llanero, pero sin alterar las obras en su esencia. “Hacer algo auténtico con esas fuentes no es ceñirse a lo que está escrito, pues así no se tocaban las obras. No se puede reproducir la música exactamente como sonaba, nosotros especulamos y no nos basamos tanto en la estructura armónica sino en la función social: esta música era de fiesta, de baile. Aunque hoy se estudia en la academia, su símil más cercano es la música popular. Por eso no estamos tan lejos de Como Era en un Principio”, asegura Fonseca.

Juan Sossa, el intérprete de bandola llanera, que además es profesor de música de la ASAB (Academia Superior de Artes de Bogotá), explica que el producto del grupo no es música fusión, pues no se mezclan dos elementos para crear un tercero, sino que el elemento primordial son las fuentes del Barroco. Contrario al imaginario de muchos, son pocos los ejemplos de fusión en la historia de la música (uno de ellos es el latin jazz). “No sólo se necesita que se junten dos géneros, sino que se cree un tercero y se decante históricamente. Hay intentos, pero pocos llegan a ser fusión”.

Después de los primeros meses en que el proyecto se gestó y los ritmos de ensayo de los académicos dejaron de chocar contra los de los populares —cuya frase predilecta es “eso sale” y mucho de lo que hacen es improvisado en el escenario—, los integrantes de Como Era en un Principio empezaron a crecer rápidamente. En mayo de 2009, contra toda expectativa, ganaron las convocatorias de la Orquesta Filarmónica de Bogotá frente a un jurado netamente académico. El premio fue presentarse en el Teatro Fundadores de Manizales, en el auditorio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y en la Sala Otto de Greiff de la Universidad Nacional. Con sus presentaciones abrieron puertas y pronto viajaron para tocar en el Festival de Música Antigua en Lima, Perú, y en el Museo de Arqueología de la misma ciudad durante julio y agosto de ese año. En 2010 se presentaron en el reconocido Festival de Guitarra de Compensar.

Desde entonces trabajan a distancia, pues Araoz hace sus estudios de laúd barroco en Lyon, Francia, y Fonseca estudia clavecín y canto en Berlín, Alemania, y próximamente en Basilea, Suiza. Mañana se juntarán de nuevo en el escenario, primero tocarán una suite de tonos españoles de José Marín —el mismo que tocaron en su primera reunión— y luego obras populares del siglo XVII y XVIII en Latinoamérica. La cita es a las 8:00 p.m. en el Teatro Estudio del Centro Cultural Julio Mario Santo Domingo.

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