Revive la pasión por los "escarabajos"

El destacado Tour de Francia del ciclista colombiano Rigoberto Urán y la nostalgia por un deporte que no debe quedarse en segundo plano.

La avalancha informativa de los deportes más mediáticos, en cabeza del fútbol, opaca la importancia de otros igual de históricos y trascendentes. Eso y la intermitencia de grandes gestas han dejado al ciclismo en un inmerecido segundo o tercer plano que amerita una mirada con motivo del Tour de Francia, en el que Colombia recobró protagonismo gracias al destacado papel de Rigoberto Urán, quien, al liderar la clasificación del mejor joven e instalarse por varias etapas entre los diez mejores, nos hizo recordar a Fabio Parra y Álvaro Mejía, campeones de esa categoría en la carrera por etapas más importante del mundo.

Como millones de colombianos, crecí viendo a mi padre con el oído pegado a la radio, emocionado con los triunfos y desventuras de ‘Cochise’ y Álvaro Pachón. De su mano conocí en carne y hueso a esos héroes en el circuito del Parque Nacional, incluido en la Vuelta a Colombia o en el Clásico RCN. Entre esa épica generación que comandaron Rafael Antonio Niño y José Patrocinio Jiménez, me hice fanático de Alfonso Flórez Ortiz, un santandereano en el que no muchos creían hasta que ganó la Vuelta a Colombia y el Tour del Porvenir en Francia (1980), el primer gran triunfo del país en Europa después del campeonato mundial de pista que había ganado ‘Cochise’ en los setenta.

Por él, junto a mi padre nos despertábamos a las tres de la mañana para sintonizar las transmisiones de RCN Radio del Tour para aficionados, del Dauphiné Liberé, que luego ganaría Martín Ramírez, y del Tour profesional en el que se hicieron mundialmente famosos los “escarabajos colombianos” por ser los mejores en cimas de los Alpes y los Pirineos como el Alpe d’Huez, el Tourmalet, el Galibier.

Erizaba la piel verlos con la camiseta de los puntos rojos al mejor escalador, con la camiseta de Café de Colombia sufriendo en los temidos tramos de pavés, en las etapas planas luchando contra los vientos cruzados. Imborrable esa imagen de ‘Lucho’ Herrera cruzando primero en Saint Étienne (vuélvalo a ver en YouTube), sangrante el rostro luego de sufrir una caída en esos descensos suicidas del Tour, este año revividos a través del canal ESPN. Inolvidable su victoria en la Vuelta a España y cómo se impuso, junto a Parra y muchos otros, a leyendas del deporte como el francés Bernard Hinault. En el Tour y en grandes pruebas como el Giro de Italia. Dopados o no dopados, porque ahora ese es el debate de todos los días, para mí los ciclistas profesionales son héroes deportivos sólo comparables a atletas de maratón.

Cómo no conmoverse todavía con el arrojo y el profesionalismo de ciclistas como Mauricio Soler, quien lucha en España por salir del estado de coma que le produjo hace un mes un grave accidente cuando se perfilaba como campeón de la Vuelta a Suiza.

La saturación de fútbol nos impide renovar el orgullo de ver por una semana a un colombiano en el podio de los mejores del Tour, como lo hizo Urán, uno de los líderes del equipo británico Sky, hasta que una caída y un pinchazo en la etapa más dura de este año le quitaron el impulso. En parte, el olvido tiene que ver con que ahora a duras penas uno o dos ciclistas colombianos participan en los grandes campeonatos europeos y con que se refundió el patrocinio de equipos nacionales con perfil mundial. Y, sin embargo, Colombia sigue produciendo campeones mundiales como Santiago Botero, Fabio Duarte, Edwin Ávila. Nuevas estrellas como Nairo Quintana, mejor deportista joven en el Deportista del Año El Espectador 2010 por renovar el triunfo de Alfonso Flórez en el Tour del Porvenir.

En junio pasado, en un ataque de nostalgia, volví a conectarme a la radio, a la transmisión del profesor Héctor Urrego Caballero. Salí a la autopista para ver llegar a Bogotá la caravana de los 114 participantes de la edición 61 de la Vuelta a Colombia, ganada después de dos semanas de pedaleo por Félix Cárdenas por apenas dos segundos (¡!) sobre Giovanni Báez.

La calidad se mantiene, pero como ya no van equipos colombianos a Europa, a los “escarabajos” se los ve errantes, ya no como el respetado equipo suramericano. Urán, para citar un caso, ganó aquí la Vuelta del Porvenir para menores de 18 años y tuvo que radicarse allá para demostrar que tenía nivel internacional en los equipos Tenax, Unibet y Caisse d’Epargne. A los 24 años no sólo es bueno para subir, sino para bajar, planear y correr contra el reloj.

Fue esta vigencia y persistencia de nuestros ciclistas las que nos llevaron, durante la Vuelta a Colombia de este año, a publicar de nuevo en El Espectador las 13 crónicas del Nobel Gabriel García Márquez sobre el mítico campeón Ramón Hoyos Vallejo, escritas en 1955 (disponibles en www.elespectador.com).

¿Cuándo volverán equipos completos de colombianos a las más importantes competencias del calendario de la Unión Ciclística Internacional? Georgina Ruiz Sandoval y Óscar Restrepo Pérez, los comentaristas del canal ESPN en el Tour de Francia 2011, coincidieron en que puede ser en 2013 ó 2014, si el equipo mejor perfilado logra los puntos requeridos, porque ya no es como en los 90, cuando invitaban al Tour a un equipo suramericano. Hay que ganárselo formalmente.

El que más pronto puede lograrlo es el equipo Colombia es Pasión 4-72, ya con cinco años de experiencia gracias al respaldo de Coldeportes, Café de Colombia y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Su objetivo es rescatar la imagen positiva que sembraron en todo el mundo los pedalistas desde los años 80 y, de paso, vender al país como marca y destino turístico. Ya han competido en 13 países de América, Asia y Europa. A finales del año pasado recibieron la licencia Continental Profesional, el paso previo para acumular los puntos para clasificar al Tour, a la Vuelta, al Giro.

Como patrocinadores también se han sumado Acerías Paz del Río, Shimano, Colsánitas, Trek, Bike House, Spiuk, Selle Italia, Hutchinson, Bosi, Suárez, Body Tech, la Federación Colombiana de Ciclismo y el Comité Olímpico Colombiano, lo que garantiza el éxito del proyecto en lo empresarial. En lo deportivo hay materia prima joven y de alta calidad: Alex Cano, Nairo Quintana, Darwin Atapuma, Jarlinson Pantano, John Martínez, Jahír Pérez, Róbinson Chalapud, Juan Pablo Villegas, Víctor Hugo Peña, Camilo Suárez y Felipe Laverde. Dirigidos por Luis Fernando Saldarriaga y Oliverio Cárdenas, aquel supercampeón nacional de las metas volantes.

Estuvimos en el máximo nivel del ciclismo mundial y ahora estamos en segunda división, pero la capacidad de los “escarabajos” nos devolverá un lugar entre los mejores. De eso está seguro Héctor Urrego Caballero, el máximo especialista en el deporte y quien sigue al detalle a los corredores colombianos a través de su página de internet www.revistamundociclistico.com. De Rigoberto Urán escribió: “Se ha encargado de decirle al país —una vez más— que el ciclismo sigue siendo el deporte más importante de Colombia”.