Revueltas árabes podrían tener un efecto en el futuro de Israel

En particular en el conflicto con los palestinos.

Las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe "pueden jugar un papel muy importante para el futuro de Israel" y en particular en el conflicto con los palestinos, según afirma en una entrevista con la periodista española Ana Carbajosa.

Carbajosa, que acaba de publicar en España su libro "Las tribus de Israel. La batalla interna por el Estado judío", destaca que las revueltas surgen "en un momento de cierto aislamiento internacional y diplomático de Israel", cuando "la paciencia de buena parte de la comunidad internacional se está agotando y quiere de una vez una solución a un conflicto que se eterniza".

En esta obra, Carbajosa, quien ha vivido varios años en Jerusalén, desde donde ha cubierto la información de Oriente Medio para el periódico madrileño "El País", examina desde dentro la sociedad israelí, en particular las que denomina "tribus".

"Ellos son Israel, con todas sus tensiones y enfrentamientos. Son grupos muy diversos que generan tensiones muy fuertes y que sin embargo están condenados a vivir dentro de unas fronteras comunes, bajo una bandera y una ciudadanía", afirma Carbajosa.

En el libro se analizan grupos tan dispares como los judíos ultraortodoxos, que suponen entre el 11 y el 15 por ciento de la población israelí; los colonos, los activistas pacifistas o los judíos "mizrajíes", aquellos procedentes de Oriente, de países árabes, que incluso han llegado a renunciar al árabe como lengua de expresión para integrarse plenamente en la sociedad israelí.

En lo que se refiere al impacto de las revueltas árabes en Israel, Carbajosa señala que dibujan "un horizonte de democracia en la región, que de alguna manera va a hacer ver la situación del conflicto palestino-israelí como algo completamente anacrónico, que ya no tiene sentido".

"Va a ser muy difícil que Estados Unidos siga defendiendo la democracia en Egipto y la apertura y mayores libertades en Siria y toda la región y, sin embargo, mire para otro lado cuando se trata de la ocupación militar israelí y las restricciones a la población palestina", afirma Carbajosa.

A juicio de Carbajosa, en Israel "hay preocupación por las revueltas. Los israelíes sienten que viven en una región hostil, rodeados de vecinos hostiles y cualquier cambio les afecta tremendamente".

"Buena parte de la población israelí se ha alegrado de estas revoluciones" y de la caída del presidente egipcio, Hosni Mubarak, "pero también es verdad que la estabilidad para Israel es un factor muy importante y si algo tenían con dictaduras" como ésta "era estabilidad", subraya Carbajosa.

La revuelta árabe parece no arrancar en los territorios palestinos, aunque se han producido conatos, que han sido duramente reprimidos tanto por la policía del movimiento islamista Hamás en Gaza, como por las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Cisjordania.

De todos modos, Carbajosa recalca que aunque "a muchos palestinos le gustaría otra Autoridad Palestina, sobre todo su prioridad es el fin de la ocupación militar, libertad de movimientos, un estado, poder viajar donde quieran y como quieran y tener un trabajo."

Con respecto al reciente acuerdo de reconciliación suscrito en El Cairo entre Hamás y Al Fatah para la formación de un gobierno de unidad palestino y la convocatoria de elecciones en el plazo de un año, Carbajosa señala que presenta "muchos interrogantes".

"Es un acuerdo marco, de principios, en el que dicen que quieren hacer un gobierno de unidad con vistas a las elecciones de aquí a un año, pero no están nada claras muchas cosas, obstáculos que han impedido hasta ahora la composición del gobierno".

"En cualquier caso -resalta-, sin Hamás y sin la unidad palestina no es posible lograr ningún acuerdo de paz. No se puede firmar un acuerdo de paz en Ramala y dejar Gaza aislada".

Sobre las perspectivas reales de paz entre palestinos e israelíes Carbajosa afirma que desde los acuerdos de Oslo, en enero de 1993, que supusieron un enorme revulsivo para la solución del conflicto, no sólo se ha avanzado muy poco, sino que "se han perdido unos años preciosos", en los que "hemos ido para atrás".

"El crecimiento de la población colona hace más difícil cualquier solución de dos estados y por otro lado la separación de la población palestina e israelí no ha hecho más que aumentar en este tiempo desde Oslo", concluye.
 

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