A Rupert Murdoch se le cayó un grande

El escándalo por las interceptaciones ilegales en el Reino Unido amenaza la soberanía mediática que el australiano empezó a construir desde hace más de medio siglo.

Rupert Murdoch está contra la pared. Después de más de cincuenta años dedicados a construir el imperio mediático más grande del planeta, todo su trabajo está en la cornisa. A punto de caer al abismo. El creciente escándalo de las interceptaciones ilegales a los teléfonos de políticos, celebridades y ciudadanos anónimos por parte del diario sensacionalista británico News of the World, del cual es propietario, empieza a socavar los pilares de su grupo News International. Un negocio que lo ha llevado a amasar una fortuna de US$7.6 billones y a ser catalogado como la decimotercera persona más influyente del mundo, según la revista Forbes.

Pese a que los rumores sobre la falta de ética en la manera como el tabloide obtiene sus primicias comenzaron en julio de 2005, cuando reveló una lesión en la rodilla del príncipe Guillermo, el descubrimiento de que el diario  tenía interceptados los teléfonos de una niña asesinada en 2002, de víctimas de los atentados de Londres del 7 de julio de 2005 y de familiares de soldados fallecidos en Afganistán, hizo que el caso tomara otra dimensión. Presionado por la opinión pública, Murdoch tuvo que anunciar el cierre del News of the World, mientras veía como las acciones de su conglomerado caían en un 5,14% en Wall Street.

Hay quienes aseguran que el impacto podría ser aún mayor al prever un boicot por parte de los anunciantes. Ford, Mitsubishi, el banco Lloyds, entre otras empresas, ya cancelaron los contratos, y otros gigantes como McDonald’s o Coca Cola anunciaron que estudiarán futuras colaboraciones. Mientras tanto, la sociedad británica sigue presionando desde Facebook y Twitter.

A mediados de los cincuenta, lejos de su natal Adelaida (Australia) y de la fortuna de su padre - Keith Murdoch, quien era propietario del holding News Limited, un grupo de empresas que contaba, entre otros, con los diarios Adelaide News y Sunday Mail– el joven Rupert Murdoch decidió empezar a labrar su camino en el mundo periodístico, al comprar el Birmingham Gazzette: un pequeño diario con el cual se apasionó en sus tiempos de estudiante de la Universidad de Oxford. Era un defensor de la libertad de prensa.

El periplo duró poco, la muerte de su padre precipitó su retorno a Australia. Tenía la obligación de hacerse cargo de la empresa familiar. Una oportunidad de oro para demostrar que su pasión no era un simple pasatiempo. Y así fue. Pronto su talento, habilidad y visión a la hora de hacer negocios salieron a flote y tras una década al frente de News Limited, la empresa pasó a controlar un centenar de publicaciones en todo el país.
 
Su ambición traspasó las fronteras en la década del sesenta cuando decidió penetrar el mercado británico. Primero adquirió el diario The Sun, el cual pasó de a ser un diario tradicional a uno meramente sensacionalista. El éxito fue rotundo, en cuestión de meses las ventas se triplicaron permitiéndole expandir su imperio a la televisión. Sin embargo, el paso más importante se dio en 1981 cuando compró los importantes diarios The Times y The Sunday Times.  
Paralelamente, Murdoch también buscó expandir su empresa a suelo norteamericano. Para esa época ya contaba con el New York Post, entre otros periódicos. Sin embargo, su modelo de negocio se vio frenado por una razón: para ser propietario de canales de televisión en Estados Unidos, es necesario ser ciudadano estadounidense. Al no tener otra alternativa decidió cumplir el requisito que fue aprobado en tiempo récord.

Así las cosas, su nivel de crecimiento aumentó considerablemente con la compra de la productora 20th Century Fox y la constitución de la compañía Fox Broadcasting. Su éxito que se vio consolidado en los 90 con la gran aceptación del canal Fox y la entrada de Fox News al mercado de la televisión con cable. Una jugada, calificada como excepcional por sus competidores, que llegó justo en el momento en que su plataforma de televisión por cable, BskyB, arrasaba en Inglaterra.

Con la llegada del nuevo siglo y de su matrimonio con Wendi Deng, de origen chino, quiso entrar en Asia. Lo hizo a través de una plataforma de televisión por satélite que nombró Star TV, el cual posicionó en poco tiempo como el cable operador más importante del continente. En su afán por convertirse en el zar de las telecomunicaciones, en 2007, Murdoch hizo su último gran movimiento. Compró el gigante de la información Dow Jones, dueño de uno de los diarios más emblemáticos del mundo: The Wall Street Journal.

Durante más de medio siglo de trabajo, Murdoch se ha caracterizado por sostener duros enfrentamientos con sus rivales. Primero fue The Guardian en Inglaterra, luego The New York Times y las cadenas NBC, ABC y CBS en Estados Unidos. Siempre arriesgado, muchas veces salió airoso de las batallas gracias a su siempre efectiva estrategia de bajar los precios de los anuncios. O simplemente por saber identificar los negocios más jugosos, como lo hizo en los ochenta al conseguir el los derechos televisivos de la Liga de Fútbol Americano.

En los últimos años, todas sus fuerzas han estado encaminadas a minar a Google. Para él, el gigante de internet no es sólo una amenaza para su imperio, es un gusano en los intestinos de internet. “Hay quienes piensan que tienen derecho a tomar nuestro contenido de las noticias y lo utilizan para sus propios fines sin aportar ni un centavo para su producción. No quiero ser descortés pero es un robo”, aseguró en su momento.

Con 80 años a cuestas, Murdoch parece no tener la menor intención de dar un paso al costado. Un anhelo que va en detrimento de sus cuatro hijos que desde hace tiempo aguardan pacientes su turno. Una espera que no ha sido fácil ya que Murdoch no les ha facilitado las cosas. Prudence nunca ha jugado un rol trascendental en el negocio familiar; en 2000, Ellisabeth renunció a su puesto en BSkyB, y Lachlan dimitió en 2005 como director de operaciones de News International. James, el menor, es el único que sigue activamente vinculado con el News Internacional y es por eso que es el principal candidato a sucederlo.

 

últimas noticias

Inician proceso de cambio de gobierno en México

El futuro de Venezuela después de los drones

Viktor Orban, el nuevo amigo de Donald Trump