Saúl Hernández, voz de Caifanes y Jaguares, se estrena como solista

El artista mexicano presentó 'Remando', su primer trabajo en solitario.

El rostro del mexicano Saúl Hernández es una leyenda cuando canta con los míticos Caifanes o sus sucesores Jaguares, pero ahora el músico ha decidido viajar sin compañeros y volver al océano musical con su primer disco solista, “Remando”.

Aquí no hay grupo, hay un lobo estepario”, expresó el artista en un encuentro con medios y universitarios para presentar el álbum.

El disco, a medio camino entre el desasosiego y la realización personal, es “un intento de conectar al Saúl de 47 años con el de 13 y ver qué tienen en común esos individuos”, abundó. ¿Su lección? “La experiencia no domó a la ilusión”, concluyó.

Los once temas de “Remando” son una reflexión, una mirada al horizonte y a lo que quedó atrás, “una búsqueda de esperanza”. “Ya no sabemos quiénes somos, qué queremos”, expresó.

El proceso creativo fue diferente al que ha llevado hasta ahora: Hernández comenzó a componer, pero sonaba demasiado a Jaguares, le decían
Y paró
, hasta que descubrió una nueva perspectiva, que ha plasmado en cortes de un interior tan intenso como “Molecular”.

De alguna manera hay que mantener un cordón umbilical con la infancia, que no con un concepto infantil. Es una búsqueda de la pureza”, explicó, poniendo como ejemplo lo que vieron de sí mismos, ya como adultos, los pintores Joan Miró y Pablo Picasso.

La euforia de la reciente reunión de Caifanes, tras 15 años separados -la quiebra fue en 1996, por discrepancias personales-, está muy presente en la vida del artista y en su futuro.

El concierto del grupo en el festival mexicano Vive Latino, ante 60.000 personas, provocó máxima expectación durante semanas y estampidas contra las puertas del recinto de quienes no tenían entrada.

Tras mucho, mucho tiempo sin que los cinco Caifanes cantasen juntos “La negra Tomasa” o “La célula que explota”, la multitud se entregó a ellos con pasión.

Salimos impresionados de lo que pasó, satisfechos, sorprendidos”, dijo con alegría. Posteriormente se presentaron en el festival de Coachella (EE.UU).

El vocalista no descarta que el reencuentro pueda tener algún tipo de prolongación. “Ahora nos corresponde sentarnos a digerir todo lo que vivimos, echarnos unos tequilas, echarnos unas cervezas, y ordenar nuestras ideas e ilusiones”, apuntó.

Confió, asimismo, que el revuelo causado por la reunión ayude a cada uno de los miembros del grupo en sus proyectos en solitario; a él mismo con “Remando” y a Alejandro Marcovich con su sinfonía sobre Pink Floyd, por ejemplo.

El cantante no ha apartado en su primer trabajo en solitario su vena social, y varios de los temas remiten al México actual, como “Llévame a tu sol” y “El balcón”.

Para Saúl Hernández, su país siempre ha visto interrumpidos sus ciclos históricos naturales, por una razón u otra, y hoy esos cortes han cristalizado en un gran abismo entre sociedad y Estado, responsable de algunos de los males que afectan a la ciudadanía.

“Creo que el Estado no sabe quiénes somos, conoce nuestras necesidades y carencias, pero no nuestras ilusiones”, opinó, definiéndose “antipartidista” y a favor del activismo con conciencia.

Con tristeza, se refirió al aumento de la violencia en los últimos años (casi 40.000 muertes atribuidas al crimen organizado) y recordó la visita que hizo en 2009 al presidente Felipe Calderón junto al músico británico Peter Gabriel y el actor mexicano Diego Luna.

Entonces, los artistas pidieron al mandatario que frenara los asesinatos de mujeres en la norteña Ciudad Juárez -centenares desde 1993, casi todos impunes-, pero hoy la urbe es la más violenta de México, con más de 6.000 asesinatos desde 2009. “Pero no podemos quitar el dedo del renglón”, señaló.

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