Samuel Moreno lo sabía todo

Ante la Contraloría, Meléndez dijo que el alcalde estuvo de manera personal al frente de los anticipos y la cesión del contrato de la calle 26.

La defensa del suspendido alcalde Samuel Moreno, en la investigación del carrusel de la contratación de Bogotá, ha girado en torno a que poco sabía de todo lo que ocurría con el contrato de la fase III de Transmilenio y que todo se manejó en el IDU. Sin embargo, a medida que avanza la investigación, parece claro que no sólo estuvo enterado de manera permanente, sino que su reacción para evitar el detrimento a las arcas del Distrito fue tardía. Quizá por eso fue que se apersonó de la cesión del contrato que tenían los Nule y que siguió Conalvías.

Así lo dijo Inocencio Meléndez, exjefe jurídico del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), quien desde el mes pasado tomó la decisión de colaborar con la justicia para buscar beneficios judiciales y, de paso, hablar de todo lo que sucedió dentro de la institución en la que laboró durante el desarrollo de las obras de la calle 26 y que desató uno de los más grandes escándalos del país.

En la declaración que dio Meléndez el pasado 14 de junio, en el proceso de responsabilidad fiscal que adelanta la Contraloría, da detalles sobre tres temas clave: las facilidades que otorgó el Distrito a los Nule para acceder a los anticipos en 2008; la responsabilidad del interventor en toda la debacle del contrato, y cómo en 2010 se concretó la cesión del contrato al actual contratista. Según su testimonio, el alcalde Moreno supo de todo esto.

En el documento de 15 páginas que conoció El Espectador, la Contraloría le indagó al exjefe jurídico por el otrosí que firmó el IDU en octubre de 2008, con el cual disminuyó los requisitos a los Nule para acceder al dinero de los anticipos, que fue luego desviado para cosas distintas a la construcción de la troncal de Transmilenio.

Según Meléndez, este otrosí se firmó en la etapa de preconstrucción y se hizo para legalizar una decisión que ya habían tomado desde antes el comité técnico respecto al pago de los anticipos. “El contrato original tenía previsto que para girar el anticipo se necesitaba el cumplimiento de unos requisitos legales y otros contractuales. Los legales son los previstos en la ley y los contractuales, además de la suscripción de las actas de inicio, exigían el cronograma detallado de la obra y cronograma de meta física”.

El comité encontró, al final de la etapa de preconstrucción, que faltaban unos diseños, pero concluyó que con lo que se tenía se podía empezar la obra, ya que supuestamente los faltantes de diseño eran mínimos. “Como se había iniciado el periodo de construcción y por falta del mínimo de diseños no era posible entregar el cronograma definitivo y detallado de las obras, ese comité dispuso que era posible que se iniciaran las obras con un cronograma provisional para ejecutar las obras y que se girara el anticipo sin esos dos requisitos definitivos”. Y agregó: “En cuanto al manejo del anticipo de Transvial, el alcalde tenía pleno conocimiento, porque ese tema se trató en su despacho y en varias reuniones”.

En su declaración también responsabiliza del lío con los anticipos al interventor Intercol, por no haber cumplido su misión de vigilar el correcto uso de los recursos, y los señala de excusarse en que hubo un memorando con el que se modificaban sus funciones como interventor. Su labor inicial era exigir informes mensuales sobre la inversión. Luego del supuesto memorando, el interventor indicó que se le había permitido legalizar el dinero cuando lo consideraran pertinente. Además, Meléndez recrimina a Intercol por querer evadir su responsabilidad: “Ese cuento se lo inventó el interventor (…). Es absurdo pensar que un memorando modifica un contrato (…). Espero que la Contraloría no se trague ese argumento”.

Y respecto a la participación del alcalde Samuel Moreno en la búsqueda de eventuales soluciones al retraso de las obras, al manejo del anticipo por Transvial y a la caducidad del contrato de los Nule, Inocencio Meléndez indicó: “Samuel Moreno conocía absolutamente todos los programas y proyectos que se ejecutaban. Los conocía a través del consejo directivo, en donde todos los miembros son designados por él”. Agregó que la comunicación entre Moreno Rojas y Liliana Pardo, exdirectora del IDU, era constante.

Sobre la cesión del contrato, el exjefe jurídico del IDU relató que éste se concretó en una reunión, en el Hotel Tequendama, el 17 de febrero de 2010. A dicho encuentro “asistió el alcalde Samuel Moreno; el secretario de Movilidad, Fernando Álvarez; el secretario general, Yuri Chillán; la jefe de la oficina de Planeación del IDU, Patricia Otálora; la directora del IDU, Liliana Pardo, y la directora jurídica de la Alcaldía, Martha Beleño, quien fue la que dio la aprobación jurídica de la cesión del contrato”.

Los otros procesos

l. Siguen sin comparecer los testigos citados al juicio disciplinario contra el senador Iván Moreno. Ayer sólo se presentaron dos de los testigos citados: el abogado Jaime Lombana y Liliana Pardo.

2. En la audiencia del juicio discipliario de ayer el abogado Jaime Lombana se despachó en contra del también abogado Álvaro Dávila, a quien se refirió en su testimonio como un perfecto “criminal de cuello blanco”.

3. La audiencia de condena contra los hermanos Nule por el delito de peculado, que es el único que han confesado, volvió a ser aplazada. Esta vez para el 3 de agosto. Es la tercera ocasión que se pospone.