Samuel Wanjiru no llegó a la meta

Tenía apenas 24 años y ya había ganado las maratones más importantes del mundo.

Talentoso, pero conflictivo, así era el atleta keniano Samuel Wanjiru, quien sorprendió al mundo hace casi tres años al ganar la maratón de los Juegos Olímpicos de Pekín.  Desde entonces su carrera deportiva no dejó de crecer, como tampoco su fama de problemático y bebedor. En la madrugada de ayer falleció en Nyahururu, la ciudad en la que vivía, al caer desde el segundo piso de su casa y sufrir graves fracturas en el cráneo.

Según los informes policiales, el deportista llegó a su domicilio en estado de embriaguez y acompañado por una mujer, lo que desató una fuerte discusión con su esposa, Triza Njeri.

Una versión indica que Wanjiru cayó desde el balcón tras un forcejeo. La otra advierte que pudo perder el equilibrio al tratar de pasar de una habitación a otra por el muro exterior, pues la puerta estaba cerrada.

Sammy, como era conocido el atleta, de 24 años de edad, era uno de los fondistas de más talento de su generación y además de batir el récord olímpico en el Nido de Pájaro de Pekín, con dos horas, seis minutos y 32 segundos, había logrado antes el de la media maratón en Rotterdam (59 minutos y 16 segundos).

Los títulos de las maratones de Chicago (2009 y 2010), Londres (2009), Fukuoka (2007) y Den Haag (2007) también estaban ya en su palmarés, por lo que ninguno de sus rivales dudaba que se convertiría en leyenda.

El plusmarquista mundial, el etíope Haile Gebreselassie, indicó ayer a través de una red social que estaba “totalmente conmocionado” tras conocer la noticia.

Gebre, asimismo, indica que en estos momentos “uno siempre se pregunta si como familia del atletismo se podía haber evitado esta tragedia” y que todos sus pensamientos “están con su familia y amigos”.

“Pensamos en que el éxito de una persona está en sus logros profesionales y no sabemos si realmente es feliz o no. Él se veía realizado como atleta, pero seguramente extrañaba muchas cosas de la vida”, agregó.

Tiene razón, al parecer Samuel Wanjiru no supo manejar el éxito y la fama, pues aunque desde muy niño se convirtió en ídolo en su país, haber logrado la medalla de oro en Pekín lo puso casi en la categoría de un dios.

A eso se sumó el problema de alcoholismo, que se hizo más evidente en los últimos meses, en los que debió asistir varias veces a comisarías y juzgados acusado por algunos familiares y conocidos por maltrato y agresión.

De hecho, hace apenas unas semanas logró conciliar con su esposa, a quien aparentemente amenazó con una pistola. El pasado mes de enero el atleta sufrió un fuerte golpe en su rodilla derecha en un accidente de automóvil, que lo obligó a renunciar a correr la maratón de Londres, que se disputó en abril.

Wanjiru nació el 10 de noviembre de 1986 y antes de cumplir los 10 años de edad ya era considerado una promesa del fondismo. Pronto se consagró como el mejor atleta del país y en apenas dos años ganó más dinero del que toda su familia en décadas.

El gobierno keniano trató de ayudarlo, pero él siempre sostuvo que tenía la situación controlada. Lamentablemente, en la carrera de la vida Wanjiru no llegó a la meta.