Santander, en emergencia

El invierno volvió esta semana con más fuerza.

A las inundaciones por las crecientes de los ríos en la costa Atlántica y centro del país, se suman ahora los derrumbes y avalanchas que por estos días tienen en emergencia a varios departamentos.

Mientras que en Risaralda un deslizamiento de tierra en la vereda Rio-Mistrató acabó con la vida de un trabajador que realizaba labores de extracción de oro en una mina a cielo abierto, en Santander las autoridades parecen no dar abasto para atender las emergencias ocasionadas por la ola invernal, que en lo corrido del año ha dejado 23 muertos en el departamento.

La situación más crítica se registró ayer en la madrugada en el municipio de San Vicente de Chucurí, donde una avalancha, provocada por el represamiento de la quebrada Las Cruces, arrasó con más de veinte viviendas de los barrios Orojué, Juan 23, Las Bombas, Buenos Aires, Angosturas, Murallas y El Terreno, situados en el sur del casco urbano. La emergencia cobró además la vida de un menor de cinco años y dejó diez personas desaparecidas.

Socorristas de la Cruz Roja y la Defensa Civil, apoyados por perros expertos en rescate, fueron trasladados en helicóptero a la zona para reforzar las labores de búsqueda de quienes desaparecieron en medio del lodo y las piedras que cubrieron a la población.

Las autoridades tuvieron que declararse en alerta máxima porque al hospital local no le cabía un paciente más, porque la emergencia dejó al municipio sin servicio de energía eléctrica y porque, para colmo de males, las vías de acceso están deterioradas por los constantes deslizamientos.

Y es que la tragedia de San Vicente de Chucurí es tan sólo una de las tantas emergencias que ha tenido que atender esta semana el gobierno departamental  por cuenta del invierno: en Bucaramanga hay problemas de abastecimiento de agua por la turbiedad en las tres fuentes hídricas que surten el acueducto; en los municipios de Landázuri y Santa Rosa los desbordamientos de dos ríos dejaron ayer a 400 y 200 familias damnificadas (respectivamente), y en la vereda Lisboa un deslizamiento de tierra dejó dos muertos, cinco heridos y por lo menos 50 viviendas en riesgo.  

Para el gobernador de Santander, Horacio Serpa, su departamento vive una situación crítica que ha dejado numerosas pérdidas humanas y materiales. Aseguró que “se está trabajando a través de la Gobernación de Santander y de una caja de compensación para repartir las ayudas del programa Colombia Humanitaria”.

A la difícil situación se suma el cierre de la vía Bogotá–Bucaramanga, afectada por una avalancha a la altura del sector de Pescadero. El director de Tránsito y Transporte de la Policía, general Rodolfo Palomino, indicó que se está buscando la posibilidad de instalar un puente provisional para solucionar el problema. “Si no hay demasiado deterioro sobre la vía y si se pueden iniciar ya mismo las labores de cimentación para este puente, entre 12 y 15 días puede estar lista la vía”, aseguró.