Segundo rescate a Grecia podrá ser de 110.000 millones de euros

Según Yorgos Papandréu, la magnitud de la ayuda dependerá de factores como la participación del sector privado.

Grecia pidió el viernes otros 110.000 millones de euros para evitar la bancarrota y un contagio a toda la Eurozona, después de que la UE le prometiera un segundo rescate siempre y cuando el Parlamento apruebe la semana próxima un plan de austeridad rechazado por la oposición.

"Hablamos de montos muy, muy importantes" para la nueva ayuda, la segunda en un año que Atenas pide a sus socios de la zona euro y al Fondo Monetario Internacional (FMI), declaró el primer ministro griego, Giorgos Papandreou, tras una cumbre de la UE en Bruselas dominada por la crisis del país heleno.

"Todavía es demasiado pronto para dar una suma precisa" pero se habla de un "monto similar al primer programa" de préstamos, que ascendió a 110.000 millones de euros para un periodo de tres años, agregó Papandreou.

Por ahora, Atenas, que debe hacer frente a una deuda del 150% de su PIB, obtuvo en la cumbre de la Unión Europea (UE) la promesa de sus socios de una ayuda suplementaria a principios de julio si el Parlamento adopta la próxima semana los recortes exigidos, aunque rechazados por la opinión pública y la oposición conservadora.

Los líderes de la UE conminaron a la "unidad" y al "sentido de la responsabilidad" de todos los partidos políticos que votarán el programa de recortes y privatizaciones, en medio de una nueva huelga general convocada para los días 28 y 29 en el país mediterráneo.

El gobierno socialista de Papandreou dispone de una ajustada mayoría parlamentaria, de 155 escaños sobre 300, y no puede permitirse el lujo de fracasar en la votación.

Sin el plan de austeridad, Grecia se quedaría sin la ayuda prometida por sus acreedores, viéndose abocada a la bancarrota y amenazando con arrastrar a otros países con problemas financieros en la Eurozona como España, o Italia, una hecatombe que impactaría en el sistema financiero mundial.

En cambio, si Atenas supera el voto, los europeos se reunirán el 3 de julio para desbloquear la próxima partida de 12.000 millones de euros previstos en el primer rescate, financiado con préstamos del FMI y de la Eurozona, y definirán el segundo.

Con el fin de evitar volver a cargar el coste de la ayuda únicamente sobre el contribuyente, Alemania impuso la participación "voluntaria" del sector privado en el futuro plan.

Las negociaciones entre gobiernos y los acreedores privados arrancaron esta semana y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, indicó el viernes que los bancos de su país, los más expuestos a la deuda griega, están dispuestos a contribuir.

"La respuesta es sí, pero no simplemente los bancos, también las aseguradoras", afirmó Sarkozy interrogado sobre la cuestión.

La idea es que los tenedores privados de deuda griega acepten prorrogar los vencimientos de sus bonos con tal de evitar la bancarrota.

El desenlace de la crisis griega mantiene en vilo al sistema financiero mundial. Estados Unidos reclamó esta semana públicamente a la UE que actúe con determinación para evitar una nueva crisis planetaria.

Tras un arranque optimista, las principales bolsas europeas se mostraban el viernes dubitativas, mientras el euro perdía fuelle frente al dólar.

La banca italiana resultó especialmente castigada, con bruscas caídas en la bolsa de Milán, al día siguiente de que la agencia Moody's advirtiera de que podía degradar la nota de 16 entidades italianas.